Cuaderno de viaje: Bota de Italia

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Viaje a la punta y al talón a la Bota de Itaia.

(Cuaderno de viaje)

6 de julio de 2017

(Alba, Verónica y Fabiola)

Los viajes, siempre empiezan antes de partir, cuando sueñas, imaginas, fantaseas y  buscas ciudades, pueblos, catedrales, paisajes, castillos, murallas, costas, campos…, donde desaparecer.

Estuvimos  recabando información, leyendo, buscando  en internet, escuchando y tomando nota, de las  recomendaciones de Pilar, la amiga de Verónica y de Nicolás, el hijo de Fabiola.  Alba elaboró un detallado y minucioso Excel, para que nos sirviera de guía (con los itinerarios , distancias en kilómetros y en horas), y  desarrollo de cada día. Tras algunas reuniones, correos y whatsapps, llegó,    ¡ Por fin ¡,¡ El día!. El inicio de nuestro descubrimiento de la Magna Grecia.

Aeropuerto “Adolfo Suárez” , Verónica y Fabiola, se encuentran allí,  a las 7:15H, pero Alba no llega. ..

Alba vivió unos momentos de nervios, y una situación a contra reloj, una vez que había llegado al aeropuerto, tuvo que regresar casi volando a su casa, cogiendo un taxi prohibido, en un estado casi de locura… ¿Razón? , no llevaba el DNI, y regresó casi en un suspiro, a por él.

El misterio resultó ser,  que cuando Verónica  y Fabiola fueron a sentarse en los asientos del avión, ¿Quién estaba sentada allí esperando?, ¿??????????…… Sí ,¡Alba!. Y luego la gente habla y habla de la teoría de la relatividad de Einstein.

Seguido después de un buen vuelo, vino la tortura … ,¡El alquiler de coche!. Nos atendió una mujer poco empática, que no paraba de escribir cifras cada vez más elevadas, para finalmente llevarnos al huerto, y conseguir que termináramos haciendo todo,  lo que ella siempre,  había planificado maléficamente desde el principio; eso sí con discusiones, papeles, consultas, en resumen nos hizo perder un tiempo precioso.

El trayecto fue ameno, siempre turnándose el coche entre  Alba y  Verónica. Paramos a comer en el típico bar de carretera. Lo más sorprendente fue, que dentro nos encontramos con … ¡ Inimaginable!, ¡Una boda!. Nunca supimos si celebraban allí un bodorrio, o que a la novia con los nervios… tuvo que ir con urgencia al baño, o tal vez fue al novio, al que le entró la cagalera; o quizás, la novia estaba preñada y tuvo nauseas… ¡En fin ¡, nosotras proseguimos viaje, y allí se quedó la extraña boda, en medio de un bar de carretera.

Nos fuimos adentrando en la región de Apulia (Plugia).

Bari

La primera ciudad que vistamos fue Bari, junto al mar Adriático. A nosotras nos sonaba por Nicolá di Bari, pero de esto hablaremos más adelante.

Las tres protagonistas lo primero que hicieron fue tirarse como locas, a por una vespa. De aquel  intento, solo quedó una foto por turnos, en una vespa aparcada, no se sabe de quién, aunque ellas soñaban que tal  vez fuera de un italiano parecido al no italiano Gregory Peck.

Callejeamos entre  sus callejuelas estrechas, con poco turismo y cuyas gentes hacían mucha vida en la calle. Casas monumentales, algunas muy decadentes, rincones con pequeños altares…, en una esquina, o en medio del patio de un edificio de vecinos…, paseamos entre los muros del castillo fortaleza, contemplamos su costa azul turquesa. Y ¡atención!, ahí tomamos nuestro primer gelato.

Un poco de historia de Bari, su posición sitúa a la ciudad, en  promontorio junto al  mar. Bari siempre   ha tenido gran importancia política y económica. Los estudios datan su origen de la Edad de Bronce. Ha sido  escenario de guerras entre lombardos y bizantinos, y en el periodo entre 847-71, los musulmanes instituyeron un Emirato.

Visitamos la catedral, San Sabino, construida en el s.XII, sobre los restos de una antigua iglesia bizantina. Allí se encuentran  (en su cripta) las reliquias del de san Sabino, que fuera obispo de Canosa. También se hallan los restos de santa Colomba de Zaragoza , (Virgene e Martine(273)), sobre su sarcófago, hay una vitrina con la representación de la santa, con sus ropas y con una pluma en su mano.

Por supuesto, también visitamos, la famosa basílica de san Nicolás de Bari. Este es Nicolá famoso, no el otro en el que estabais pensando. Es un importante sitio de peregrinación de italianos y de ortodoxos de Europa Oriental. Fue construida entre 1087 y 1197, durante el dominio italo -normando

La ciudad de Bari, tiene una zona comercial, con lujosas villas, edificios neoclásicos al estilo floreal, como el teatro Margherita.

Seguimos nuestra ruta bordeando la costa, hasta adentrarnos en el campo, tierras de olivos, que nos resultaban muy diferentes a los de nuestro país. Ya de noche (allí anochece antes, sobre las 8h), llegamos a nuestro alojamiento, casitas entre olivos, que bordean una piscina. Nos recibió Iohana, la dueña, que nos recomendó un restaurante, en  el pueblo de san Michele  para poder cenar. Allí comimos a base de antipasto, muy variado, rico, rico, rico y abundante, que no pudimos terminar.

Verónica y  Alba, una vez ya de vuelta se tomaron varios de limonchellos, con Ihoana, su marido y otros veraneantes procedentes de otros países, como Bélgica, Holanda.  Mientras, Fabiola, desde dormitorio, escuchaba las risas de sus amigas, y los cantos de las cigalas, y así poco a poco, fue  adentrándose en un profundo sueño.

 

7 de Julio

Después de un desayuno al aire libre, partimos a Lecce.

Lecce, es una de las pocas ciudades de Italia, denominadas Ciudad del Arte. Muchos la consideran la Florencia del sur.

Pasear por sus calles, es no parara de mirar hacia todos los lados y direcciones, descubriendo belleza por doquier, es un  caminar, como  por dentro de un museo.

Lecce de origen mesápico, pueblo misterioso  los Mesapi, orgullosos de su civilización y de su potencia militar, lucharon contra los magnos griegos antes y contra los romanos después. De la época romana queda un anfiteatro y un teatro, ambos del s.I.

El anfiteatro se halla en la plaza de S.Oronzo (patrón de la ciudad), dónde está  la columna  que sostiene la estatua de la figura del santo; también se encuentra allí,  la iglesia de San Marco.

Visitamos la iglesia de la Santa Cruz, construida entre 1549 y 1646, junto al convento de los Celestine, que hoy es la Sede Provincial de la Prefectura. Es de estilo barroco,  se pueden observar que es rica en símbolos, estatuas, decoraciones y alegorías.

El Duomo es extraordinario, situado en la plaza que lleva su nombre, allí  están también el Episcopado y el Seminario. Ese día se celebraba una muestra de coches antiguos, que le daban un aire, atemporal y extraño, al mismo tiempo.

En la calle G. Libertini se encuentran las iglesias de S.Giovanni Battista (s.XVII), de Sta. Anna (s.XVIII) y de Sta.. Teresa (S.XVII). En el corso Vittorio Emanuele surge el templo de Sta.Irene.  Estas fueran algunas de las iglesias que también pudimos admirar.

Otros templos que  conocimos fueron, las iglesias de Sta. Clara (S.XVII), la iglesia de Carmine.

Lecce no es solo  una ciudad de arte barroco, sino también es famosa, por  la cartapesta (papel mache), de la que destacaron numerosos artistas.

Impresionante  es  la entrada al casco antiguo,  por el Arco Triunfal (s.XVI).

Entre todos los momentos históricos vividos por esta ciudad, mencionar lo acontecido en el s.XVII, cuando el mal gobierno español estrujaba al pueblo hasta lo inverosímil, vejaciones y abusos feudatarios, surgiendo muchas luchas civiles, hasta que en 1646, el obispo Pappacoda tuvo que armar a todo el clero. Siglos más tarde, en el s.XVIII, Carlos III, de Borbón, expulsó a todos los hebreos de la ciudad.

La travesura de las tres viajeras, quedó en algo menor, hacerse una foto con un volkswagen escarabajo verde, para darle un aire retro al viaje.

Ojo al dato, Alba estuvo mirando postales sobre lugares de alrededor, y deseó que visitáramos Otranto.  Verónica y Fabiola callaban, el viaje iba muy ajustado, habíamos renunciado a otras ciudades interesantes y …, pero Alba insistía…, y cada dos por tres , preguntaba: ¿Podemos ir a Otranto?. ¿Por qué no vamos a Otranto?. Otranto es bonito, ¿Y si nos acercamos a Otranto?… Y… ¿Fueron o no fueron a Otranto?, la respuesta más adelante.

Llegamos a Torre Vado, con la intención de coger un barco y hacer un recorrido  por la costa del tacón, pero al no haber reservado, no había posibilidades de realizarlo ni hoy, ni tampoco mañana. Nuestras caras de decepción eran dignas de ser fotografiadas, solo mirábamos al suelo.

Pero éramos tozudas y cabezotas, y  en un local, una tal  Bruna, nos dio una solución, al día siguiente podríamos coger  un barco en Leucca.  Tuvimos que cambiar los planes para ese día,  y hacerlos hoy, para ello sacrificamos la vista a Monopoli, nos fuimos destino a Ostuni.

Ostuni, deriva del griego “Astu-neón” o ciudad nueva.

Ostuni, para muchos la reina blanca entre los olivos. El territorio de Ostuni, en el paleolítico medio, estuvo poblado por cazadores neandertales. En la cueva de santa María d´Agnano, fue descubierta una mujer de alrededor de 20 años, a punto de dar a luz. El feto de la mujer, llamada Ostuni 1º, es el único en el mundo. El ex convento de las Monacelle acoge el museo de su civilización,  entramos a visitarlo, y  pudimos escuchar  bella música barroca.

Dentro de  la plaza nos encontramos, con la columna de san Oronzo (en español, s. Horacio), de 30 metros de altura. Según la tradición este santo libró a la población de la hambruna.

Visitamos la catedral de La Asunción (s.XV), de estilo gótico, que se encuentra en la Piazza del la Liberté. Su fachada es una mezcla de románico, gótico y bizantino, en su interior se encuentran pinturas del s. XVIII.

También entre otras iglesia, encontramos una  muy bonita, como la de s. Vito Martire (s.XVIII).

Ostuni es una ciudad blanca; todo absolutamente todo es blanco,  sus casas, las piedras de sus calles, una ciudad impoluta, llena de comercios y en la que se respira mucha luz por sus calles y callejuelas. Sus callejas estrechas, están salpicadas de largas escaleras que conectan las diferentes alturas de las casas y calles, en ocasiones parece incluso, que los balcones se tocan entre sí.

Y como no podía ser de otra forma, a las tres protagonistas se les fueron los ojos hacía una vespa blanca, junto a una casa blanca, en la ciudad blanca de Ostuni…, la primera en tomar posesión de la moto, fue… ¡Claro!, Alba; y luego la imitaron sus dos amigas.

Casualmente ese día, Alba vestía con pantalón y camiseta blancos.

De lejos vimos el cementerio, fuera de la ciudad…

Próximo destino… Alberobello, la ciudad de los trulli, patrimonio de la UNESCO, con sus casas típicas con techos en forma de cono y usadas como casas o para almacenar utensilios. Alberobello es  muy bonito, parece un pueblo sacado de un libro de cuentos.

Recorrimos sus calles, llenas de tiendas, en algunas de ellas te permitían subir a las azoteas y poder admirar unas vistas impresionantes de las casitas de la ciudad. También visitamos una casa en la que vivía aún una mujer. Resultó  muy curiosa la reproducción del pueblo en miniatura. Y nos encontramos con  una segunda boda en este viaje, esta vez en la iglesia de S. Antonio, que fue construida entre 1926 y 1927..

La historia de este lugar, Alberobello, está ligada a un tributo por cada asentamiento, que  los condes de Conversano exigían, y obligaban a  que se edificaran casas a la piedra seca, sin utilizar mortero, los campesinos encontraron en la forma redonda con techo de cúpula la configuración más simple y sólida.  Algunas viviendas muestran símbolos pintados sobre sus tejados, que tenían un  significado religioso, en unas,  y mientras que en  otras  podían representar signos del zodíaco.

En el s.XVIII, un grupo de atrevidos alberobelleses, dada su precaria condición, se acercaron a Tarento, para pedir auxilio al rey Fernando I de Borbón, que los escuchó y emitió un decreto con el cual la población quedó libre.

Antes de llegar a Alberobello, en sus alrededores se pueden ver casas trulli, bien restauradas, o bien de nueva construcción, que nos van indicando el camino hacía este curioso poblado.

En esta ocasión nuestro helado de cada día, fue de Alberobello.

Nos llevamos de recuerdo unos paños de cocina, con el bordado de las típicas casitas de allí.

Ya de vuelta  a nuestro  alojamiento, nos esperaba  una barbacoa entre olivos, organizada por los propietarios. Cenamos una sabrosa cena italiana, acompañadas de  Iohana; Rocco, su marido; Pietro uno de sus hijos; su sobrina y otros amigos, más todos  los huéspedes, belgas, holandeses… Se respiró   un ambiente cordial  cercano, muy agradable. Hablábamos en italiano y español, y aprendíamos entre muchas risas nuevas palabras. Al coincidir con las fechas de s. Fermín, les enseñamos la canción “Uno de enero, 2 de febrero, 3 marzo…”, resultó muy divertido poder escuchar esta tonadilla con acento italiano, francés…

Rocco, el  marido de Iohana, comentó, que una mujer belga que se alojaba en el hotel,  venía desde hace años en el periodo estival, con su marido e hijos, a pasar las vacaciones en este lugar, y que este verano había llegado, con los niños, pero sin marido. El marido de ella,  llamaba a diario a  Rocco, para preguntarle por su  mujer y éste le contestaba. “Tranquilo todavía no eres un cornudo”.

A los postres brindamos con un champagne italiano, ¡por la vida!.

Realmente la gente italiana es muy hospitalaria, agradable, amable, y  nos hacen sentir como en casa.

Esa noche  Alba, Verónica y Fabiola, soñaron con las casas de los trulli, las iglesias barrocas de Lecce,  y calles de piedras blancas de Ostuni, con los olivos.., poco a poco, se  durmieron  impregnadas de  tantas emociones y    de tanta belleza.

 

8 de julio

Después del desayuno, en el que nunca faltaron los higos, partimos rumbo a Gallipoli.

De camino paramos en Torre Cesáreo, un lugar típico de veraneo de los italianos, con una pequeña playa, bañada de   aguas del color de las piedras “agua marina” o tal vez, fuera al revés,  estas piedras escogieron ese nombre de estos mares. Toda esta costa está salpicada de torres junto al mar, y junto a ellas siempre les acompaña un pequeño  pueblo marino y una playa.

Gallipoli, nos encantó y al mismo tiempo nos recordaba mucho a Cádiz. Nada más entrar en su fortaleza, descubrimos un puesto repleto de conchas y estrellas de mar…

Gallipoli, en el mar Jónico (en el golfo de Tarento), es una ciudad de origen griego, que por su situación geográfica fue muy codiciada por muchos conquistadores…: griegos, alcanzando ser un centro de la espiritualidad griega;  romanos (sede episcopal); baluarte bizantino…

Gallipoli, del griego Kalépolis, significa ciudad bella, está situada en una isla. Es una gran fortificación, donde se levanta un castillo de s.XVI. El orden de sus calles revela una gran influencia árabe, por sus callejuelas estrechas,  tortuosas y sus casas blancas. La mayoría de las moradas tiene un patio interior, y resaltan sus palacios barrocos, como el palacio de Ravenna, el Palacio de Tafuri, el palacio Venneri, el palacio Sanape-De Pace.

Destacar también, la catedral barroca del s. XVII, dedicada a Sta. Ágata,  y la iglesia de S. Doménico.

Esta ciudad,  no es aunque lleve su nombre del  principal campamento militar de las fuerzas británicas y francesas en 1854 durante la guerra de Crimea. Lo que hizo famosa a Gallipoli,  fue el ser el cuadro de batalla en la Primera Guerra Mundial.

Con pena dejamos esta hermosa ciudad, rodeada de un mar de un verde intenso.

La siguiente parada fue en Leuca (de origen mesápico), es un cabo del extremo del sureste de Italia, como si dijéramos la punta del tacón. Destacar su faro, y la obra que realizó Mussolini, para crear unas cascadas dentro de la montaña, que solo funcionan una vez al año.

Comimos en una terraza, los bocadillos italianos hechos con un pan farinata, ¡buenísimos!.

Posteriormente cogimos el barco y durante 3 horas navegamos bordeando la costa, de los mares  Jónico y Adriático. Nos adentramos en algunas de sus muchas grutas , las del Diablo, la del Dragón, La Vora, Las 3 puertas, Gruta del Soplo. En algunas se podría observar la figura de un dragón, en otras se abría un enorme agujero en el techo por donde entraba un gran foco de luz, había otra gruta, la de “Los enamorados”, que se entraba a nado y en el techo se podía descubrir una forma de corazón.

Lo mejor de la excursión fue el baño, justo donde se unen ambos mares, esas aguas jónicas en las que te salpicaban olas del Adriático. Nadamos en medio de la fusión de los azules y turquesas, eso sí, aguas muy saladas.

Durante el recorrido marítimo, en la lejanía se podía contemplar la costa griega.

Como anécdota, cuando nos íbamos a zambullir, Verónica, nos recomendó no bañarnos las tres a la vez, y así vigilar nuestros enseres, más como todos nos tiramos al agua casi a la vez, no fue necesario, Verónica con sus consejos, era como si estuviéramos escuchando las advertencias de nuestras madres, pero sus sospecha venía por el grupo de personas que estábamos a bordo.

¿Quiénes íbamos en el barco?, aparte de nosotras tres, el conductor de la barca, con su mujer y sus hijos pequeños; el guía, que aparentemente iba solo, pero al final del trayecto apareció su novia en la embarcación, no sé sabe ni dónde, ni cuando, ¿llegó a nado ?, ¿saltó desde otra barca?,  ¿era una sirena que se hizo mujer, a condición de no ser muda como Ariel?… También, nos acompañaron una mujer y dos hombres, algo rellenitos, por no decir muy gordos,  uno de ellos hablaba español. Nunca supimos si eran hermanos, o si uno él era novio de la chica, y el otro el cuñado, o los hombres eran novios entre sí y ella la cuñada, o tal vez formaran un trío; lo que teníamos claro, era  que todo ese bonito paseo salió de nuestros bolsillos, y los demás sin invitarles, fueron nuestros invitados.

Volvamos al día 7, ¿qué quería Alba ?… y sí, finalmente fuimos a Otranto, situado en frente de Gallipoli, en la otra costa. Y nos encantó. Llegamos con luz, y vimos poco a poco atardecer, en una noche de brillante y enorme luna llena, que se bañaba sobre el Adriático. Esta ciudad amurallada nos evocaba a otra, a Dubronick… Otranto fue mesápica, después griega y luego romana.

Tiene una catedral románica (s.XII) de S. Pietro, destacar el poderoso castillo construido por el rey católico Fernando de Aragón.

Dentro de los muros de la ciudad se celebraba un concierto al aire libre, donde pudimos disfrutar de alguna de las arias de “Aida “de Verdi. Todo tan mágico y espléndido, escuchar la más célebre ópera de Verdi, en Italia, entre las murallas de Otranto…, ¡un sueño!.

Junto a sus muros, nos volvimos a encontrar con otra boda…y ¡ya van tres!.

Cenamos una de las pizzas más ricas del viaje, y fueron muchas las que hemos devorado,  prácticamente todos los días, aquí  se pedían por metros… y no dejamos nada de nada. De camino al coche, nos tomamos nuestro ansiado e imperdonable  gelato.

 

9 de julio

Llegó la despedida, sentimos pena, Iohana, nos había dado un trato  muy familiar, el hecho de haber organizado una barbacoa invitando a  las  personas que nos alojamos allí, y el haber  podido convivir con sus gentes, fue algo más que un detalle bonito, porque al final coges cariño a esas personas, que hace nada eran unos auténticos desconocidos, ni tan si quiera sabias que existían…

Sé lo que estáis pensando, cómo se llama el sitio…está en San Vito dei Normani.

Ya en ruta, decidimos visitar una ciudad no prevista en nuestro itinerario, Taranto. Lo primero que nos llamó la atención de esta ciudad,  fue la cantidad de casas destartaladas, rotas, desgarradas, medio destruidas, que hallamos, y que a pesar de estar casi en la ruina, ¡estaban habitadas!. El lugar no nos decepcionó en absoluto, había poco turismo y como hemos comprobado en toda esta zona de Italia, no nos encontramos con ningún español.

Taranto es una ciudad industrial, con grandes astilleros, actualmente es el mayor centro siderúrgico de Europa. Tiene un castillo aragonés que es una imponente obra de defensa, construido por Fernando I de Aragón,  y hoy es sede de la Marina Militar.  Esta ciudad también tiene un aire a Cádiz. Fue fundada en el año 706 a.C, con el nombre de Taras.

Posee un puente giratorio, único contacto físico entre la isla y la ciudad moderna, por lo tanto une los dos barrios, el antiguo y el moderno. Hay  un canal que comunica el “Mar Piccolo” con el “Mar Grande

Destacar su museo arqueológico, en un ex convento de los Alcantarini, que es muy importante  para  conocer  la arqueología de la Magna Grecia.

Deambulamos perdiéndonos entre sus callejuelas, mientras íbamos  descubriendo la universidad, la catedral de san Cataldo , …; y  en unas de las tiendas, Alba compró una figurita de un  costalero, para su sobrino Jorge, que a pesar de su corta edad, 14 años, era costalero e inventor de pasos para las cofradías de Semana Santa.

Nuestro siguiente destinos Matera,  es conocida universalmente por sus antiguos habitantes, los sassi. Los sassi son  de origen  prehistorico , trogloditas, se encuentran entre  los primeros asentamientos de Italia. Esta ciudad  ha estado habitada desde el Paleolítico. “Sassi de Matera” significa “piedras de Matera”.

Matera está formada por  casas excavadas dentro de las rocas características de las regiones de Basilicata y Apuli. Muchas de estas construcciones son realmente cavernas y las calles, en algunos tramos, pasan por los techos de otras casas.  La ciudad se encuentra asentada en la ladera de un río, en un barranco de nombre “La Gravina”, de un río. Matera  es patrimonio de la UNESCO.

El 2 de septiembre de 1943, los materanos se levantaron frente la ocupación alemana, siendo la primera ciudad italiana que luchó  contra Wehrmacht.

En los años cincuenta, el gobierno italiano desalojó a la fuerza a la mayor parte de la población de los sassi y los llevó a zonas de la ciudad moderna, pero sus gentes siguieron viviendo en los sassi, hasta hace relativamente poco tiempo.

Antes de los años ochenta, esta zona estaba considerada como pobre, puesto que muchas casas eran y son inhabitables. Actualmente se ha orientado hacía el turismo y ha promovido la reconstrucción de los sassi con la ayuda de la Unión Europea. Matera es el único lugar del mundo donde la gente puede vivir en las mismas casas de sus antepasados de hace 9000 años.

Vistamos también la cisterna, Matera fue construida sobre el hondo de un barranco, como he señalado anteriormente, que dividía el territorio en dos zonas,  de tal manera que estaba escondida, y eso hacía difícil llevar el agua a sus habitantes, los primeros pobladores dedicaron mucha energía en construir cisternas y canales de agua.

No hay que dejar de conocer, por su  gran interés,  sus iglesias rupestres, ni tampoco su catedral del s.XIII, dedicada a sta. María de la Bruna.

Matera ha sido escenario  de muchas películas. Como por ejemplo: “ El evangelio según san Mateo” de P.Passolini (1964), “La pasión de Cristo “ de Mel Gibson (2004), “Vival Italia” de R.Rosellini (1961), “El otro árbol de Guernica” de P. Lazaga (1969)”Cristo se paró en Éboli” de F. Rosi (1979)

Comimos en un restaurante, situado en el patio de una casa, el camarero hablaba español, porque había vivido durante varios años en Madrid, y había trabajado en un restaurante de la calle Lagasca.

Esta fue la ciudad elegida, para tomarnos nuestro helado, mientras lo degustábamos,  vimos pasar una moto negra, que en su sidecar, llevaba a un novio a su boda, pero a la novia no la conseguimos ver.

Realizamos una visita guiada por esta sorprendente ciudad, ya que es una especie de laberinto, y la guía, Anetta, nos llevó a una tienda en la que pudimos degustar diversos alimentos de la zona, muy buenos, por cierto.

Verónicay Fabiola compraron a un artesano, un gallo-pito, muy típicos del sur de Italia, ya en Alborabello, estuvimos en una tienda especialista en pitos con figuras, que había obtenido varios premios.

El día se nos caía encima y no pudimos visitar Paestum, una ciudad grecorromana llena de templos y de gran importancia arqueológica. Todas lo sentimos mucho, pero especialmente Verónica, que era una de las ciudades que por nada quería haberse perdido…

 

Costa amalfitana

Alba condujo el coche,  por una carretera con tráfico lento y de marcha pesada, hasta llegar a Vietri sul Mar, allí llegamos para  pasar  solo una noche. No encontrábamos el lugar donde nos íbamos alojar. Finalmente preguntamos a un señor que venía de las fiestas del Limón. Este hombre nos  explicó el camino, pero como veía que era muy complicado acceder a él, nos dijo que le siguiéramos, él iba con su mujer, en su vespa.  Hubo un momento de despiste, y el hombre le dio una rosa a Verónica, creyendo que era su esposa. Gracias a este matrimonio, tan amable y simpático, llegamos a nuestro hospedaje. Allí nos esperaba Gilda que como era muy tarde, tal vez pensó que ya no llegaríamos.

Bajamos a cenar al pueblo en coche, aunque ella nos dijo que se podía bajar andando. ¡Menos mal  que no le hicimos caso!, el camino resultó ser una carretera sin arcén, sin apenas luz y a una distancia considerable del destino. Tal vez pretendía que nos atropellara un coche y salir al día siguiente en la tele, llorando diciendo que nos alojábamos en su establecimiento (dejando eso sí,  que se viera bien el nombre de su casa rural), y que ella nos advirtió de los peligros de  ir caminado en la oscuridad.

Paseamos de noche por la ciudad, en la mayoría  de las fachadas de las casas, había dibujos realizados con baldosas de cerámicas,…Terminamos comiendo pescados, gambas y una pizza, en una terraza.

Habíamos comenzado nuestra toma de contacto con la costa amalfitana.

Agotadas dormimos profundamente.

 

10 de julio:

Realizamos una visita por Vietri, que estaba  llena de tiendas de cerámica, y puestos   en los que se vendían grandes limones. Al caminar te podías encontrar con numerosas  fachadas con cerámicas que representaban escenas de la vida de la villa. Destacar que Richard Doelker, Irene Kowliska, Elle Schwarz entre otros utilizando productos químicos, crearon unos colores para las cerámicas locales, irrepetibles, como es el amarillo de Vietri.

Caminando descubrimos un pequeño parque con vistas al mar, que tenía un muy ligero aire al parque Güel de Barcelona, salvando las distancias, ¡claro!.

Tiene esta localidad un enorme y extraño edificio que es  museo y fábrica a la vez de cerámica. Más tarde, visitamos la catedral de San Juan Bautista (s.XII), cuya cúpula fue revestida con cerámica colores, como otras muchas de toda la costa.

La ruta por la costa amalfitana, tiene  una carretera que  transcurre paralela al mar, pero es estrecha y tortuosa, Alba pudo sortear con matrícula honor,  este  muy difícil camino, que es capaz de poner a prueba los nervios de cualquier conductor; existen  tramos que resulta imposible que  puedan pasar dos coches a la vez, ¡y no digamos ya!, si se cruza un autobús.

Durante el trayecto,  contemplamos, los campos y más campos  llenos de limoneros, y  en cualquier curva te podrías encontrar con un puesto de fruta, en la que no podían faltar las sandías, los melones,… Resultaba curioso, descubrir  que en muchas de las rocas de las montañas, podías encontrar pequeños y grandes belenes o reproducciones en miniatura de la ciudad. Ni que decir tiene las impresionantes vistas que íbamos contemplando, todo el tiempo.

Nuestra siguiente parada fue Ravello.

Ravello está situada a una altura de 315 metros sobre el nivel del mar, desde allí se puede disfrutar de una espectacular vista del mar Tirreno y del golfo de Salerno.

Se fundó en el s.V, como refugio de las familias de clase alta, para esconderse  de las incursiones de los bárbaros.

Vistamos la catedral de san Pantaleone (s.XI), que posee varios cuadros que representan la historia de la Pasión de Cristo. También  en su interior, se encuentra,  un raro Ambón (s,XII) decorado con un mosaico , que muestran el episodio de Giona y el monstruo marino. En una de las capillas se localiza la sangre de s. Pantaleón que se licua todos los años. Curiosidad y coincidencia, en Madrid, en el monasterio de la Encarnación, también se  custodia  sangre de san Pantaleón, que se licúa  todos los años, el día del santo (27 de julio).

Ravello, es un lugar lleno de villas, cerámicas, jardines, de estrechas callejuelas, donde  por doquier puedes emocionarte con unas  vistas impresionantes.

Nos adentramos en los jardines de Rufolo, con decoraciones de origen árabe y siciliano. Fue construida en el s. XIII, por la familia más poderosa de Ravello. Nos subimos a la torre de 30 metros, y tras escalón a escalón, nos iba acompañando una hermosa música de Wagner de fondo. Ya en lo más alto de la torre,  nuestra mirada abarcaba toda la ciudad de Ravello y sus alrededores.

Estos jardines tiene un  claustro conocido por “claustro moro”,  sin embargo destacan sus arquerías que son de estilo normando.

Paseamos entre flores, situadas en  las distintas terrazas que dan al mar. Wagner en 1880 visitó esta villa, y le inspiró para componer la pieza  del  jardín encantado de Klingsor en su ópera de Parsifal.

En una de las terrazas de los jardines, han construido un pequeño auditorio, en una plataforma saliente, donde actúan los músicos, como si estuvieran flotando y fundiéndose con el paisaje del mar.

Esta villa situada sobre un acantilado, ha albergado papas y miembros de la realeza.

Llegamos a continuación a villa Cimbrone , que alberga un hotel,  nada más entrar a la derecha tiene un hermoso claustro. Este jardín está lleno de estatuas, pequeños templos, fuentes y termina con un mirador, que Gore Vidal definió como “el más hermoso del mundo”.

Comimos en una terraza, dentro de  las callejuelas de Ravello,  en las que cada una de sus  mesas estaban construidas  con distintas cerámicas, el establecimiento tenía también una tienda con piezas artesanas tan bonitas como caras. Finalizada la comida, Fabiola se fijó en el cuenco de los aperitivos, de elaboración artesana típica de la ciudad. Verónica dijo que se lo llevara, a lo que Fabiola se negó. Verónica se ofreció a cogérselo, Fabiola nerviosa, insistió que no, se levantó y se fue. Mientras Alba guardaba en una cajita de chicles , los palitos del aperitivo, que se hallaban dentro del codiciado recipiente. Minutos después, se rencontraron las tres amigas, dos calles más abajo. Alba no entendía que a Fabiola le había sentido vergüenza, coger esos palitos salados del aperitivo. Fabiola pensaba, lo mismo que Verónica, que Alba  había guardado esos aperitivos, para vaciar el cuenco y que así facilitar que Verónica  se lo apropiara, más para nada, Alba no cogió los aperitivos por esa razón, y mucho menos conocía de las intenciones “delictivas” de Verónica. Una vez quedo aclarada la cuestión, de que Verónica  había se había llevado “por el morro”,  la  cerámica, para dársela a Fabiola.  Fabiola no quería cogerlo, ya que la que se había “jugado la vida” había sido Verónica, por lo tanto tenía que ser para ella. Finalmente y el último día del viaje, y tras la insistencia de Verónica,  Fabiola se quedó con el cuenco verde de Ravello, que  ya nunca sería un cuenco sin más,  estaría siempre asociado a esta anécdota,  a su amiga Verónica, y a un bello viaje realizado por tres buenas amigas.

Más tarde, y en otra tienda, Verónica y Fabiola compraron unas casitas típicas de Ravello.

Pelas lo que se dicen pelas, si se dejaron, además un buen puñao,  y no es ninguna broma,  entre el parquin, las entradas a los jardines, la comida que no fue barata y las casitas…

Seguramente querréis conocer como es la vida de cara, por esos lares, con respecto a España, concretemos mejor, con respecto a Madrid.  La parte del tacón resultó bastante más barata, y en esta parte ligeramente menos cara, que Madrid. Una curiosidad, en los restaurantes cobran por usar los cubiertos, el precio puede variar de 2 o 3 euros.

Proseguimos nuestra ruta,  contemplando las playas de Maiori, seguida de  la Minori, y otros hermosos pueblos costeros.

Nos llamó la atención, que en las distintas playas, todas las sombrillas siempre fueran de iguales colores, y daban un aspecto como de  recién estrenadas. En estos detalles entre otros muchos, se ve observa el buen gusto y la elegancia de los italianos.

Llegamos al precioso pueblo de Amalfi, fundado en el siglo IV, por los romanos.

Aquí se elaboraba el mejor papel del mundo, visitamos una papelería, con productos muy cuidados y diferentes,  fabricados en con este material tan especial, cuadernos, tarjetas, álbumes de fotos… Esta tienda mantiene un negocio, que ha  ido pasando de generación en generación.

Pateando entre  sus callejuelas,  nos tomamos un enorme zumo de limón mezclado con granizado, caro eso sí, pero inolvidable, y con tanto calor y después de no parar de ver limones y más limones, nos supo a gloria.

Recorrimos el pueblo que está  lleno de cuestas, con  pequeñas tiendas y mucho turismo. Se armó un jaleo enorme porque un chino con un enorme coche de alta gama, se había metido en una zona peatonal, en seguida le rodearon un montón de italianos que chillaban y gesticulaban, el pobre conductor iba pasando del amarillo al rojo, y cada vez se iba hundiendo más y más en su asiento hasta desaparecer.

Visitamos la catedral y el museo diocesano de s. Andrés. El claustro fue el antiguo cementerio de los nobles de Amalfi, fue construido en el s.XIII. Se encuentran las capillas funerarias con hermosos frescos. Entramos en la cripta que es el corazón de Amalfi, aquí se encuentran las reliquias de San Andrés, el apóstol que evangelizó Grecia y Rusia. Debajo del altar, se encuentra  una ampolla de cristal en la que en la fiesta del santo, se recoge el “Maná”, un líquido denso, que se saca del sepulcro del apóstol. En la bóveda de la cripta, los frescos representan escenas de la Pasión de Cristo.

La Cripta se presenta en una forma de Manierismo tardío del principio del s, XVII, por voluntad del rey español Felipe III. La catedral barroca (s.XVIII), contiene además preciosos mármoles  policromos.

A la salida del Duomo,  nos encontramos con ¡una nueva boda! (¿cuántas van ya?), había bastante gente, a lo lejos nos llamó la atención,  un par de hombres que parecía que bajo sus trajes oscuros se marcaban unas pistolas,.. o tal vez fue nuestra imaginación… Por si acaso nos fuimos de  Amalfi

Partimos hacía Positano, pasamos por Furore,  que está  escondida entre dos montes; el fiordo está bajo un puente, donde cada verano hay un campeonato para tirarse desde allí, a una altura aproximada de 30 metros.

Positano es espectacular, un pueblo muy hermoso…, es la imagen que siempre sacan de la costa amafitana. Llegando  a la ciudad, te van asaltando continuamente  muchos anuncios de aparcamientos, finalmente entramos en uno de ellos. No había plazas delimitadas, se metían los coches a mogollón y te cobraban la hora a 5 euros y no había fracciones. Dejamos allí el coche, con las llaves, la verdad que  no muy convencidas. Empezamos a bajar hacía el pueblo, entren las distintas callejuelas se podrían disfrutar  de vistas al mar,  y de  la cúpula de cerámica de  la catedral. …Finalmente decidimos recoger el coche y buscar un aparcamiento más abajo. Antes de subirnos al coche, Verónica de forma disimulada abrió el maletero no se fiaba en absoluto de estos hombres, que tenían más pinta de la camorra que otra cosa.  ¡Menos mal! No faltaba nada. Las malas lenguas opinan que es que no les dimos tiempo…

Los aparcamientos: En todas las ciudades, que hemos recorrido, hemos tenido que  o bien   pagar el aparcamiento vigilado de la calle, o meterlo dentro de  aparcamientos privados, y en concreto en la costa Amalfitana son especialmente caros. Destacar que los horarios de aparcar, son más extensos que en España,   por ejemplo en Otranto el horario del parquin acaba a las 2 h no del medio día, sino de ¡la madrugada!.

Positano ha sido siempre, un lugar de veraneo desde la época del imperio Romano. Fue fundada por los ciudadanos de Paestum, en el s.X. El burgo de la ciudad se fue construyendo alrededor del monasterio benedictino de s. Vito.

Positano,  está  llena de bungavillas, incluso hay un paseo  por una de sus calles, en la atraviesas un túnel construido con estas flores.  En esta villa, abundaban las galerías de arte y tiendas de diseño. Seguidamente visitamos  la catedral de santa María de Assunta (s. XIII).

Al atardecer, nos tomamos un delicioso helado de limón en una terraza, con vistas a la playa de arena muy gris, en silencio con nuestro gelato,  disfrutamos contemplando   del  color turquesa  de la mar que acariciaba las arenillas negras de la orilla.

Seguimos hasta Nápoles, lo primero que teníamos que hacer era devolver el coche, nos costó más de una o dos vueltas,  llegar al lugar donde lo habíamos alquilado, hace unos días. Una vez allí, la mujer a la que le entregamos las llaves, nos asustó sobre los peligros de Nápoles, robos…

Cogimos un taxi, nos llamó la atención, que durante el trayecto se introdujera entre callejuelas que creíamos peatonales, y que estaban  repletas de gente que disfrutaban de la vida de la noche. El miedo que nos metió la mujer del alquiler de coches fue tan grande, que Alba fotografió la placa de identificación del taxi, mientras que Verónica con el google maps, iba siguiendo escrupulosamente el recorrido. Todo transcurrió sin problemas y el taxista fue un hombre educado y amable.

 

 

Nuestro alojamiento estaba en la avenida Tribunale. Cuando llegamos, nos encontramos con un gran portón oscuro, entramos en un patio, en el que en medio había un ascensor, el aspecto del edificio era  pobre y mal cuidado, en una parte de la fachada interior del patio, habían construido un cuarto pegote, ganado metros del exterior, dentro se podía ver a una mujer desde una ventana sin cortinas, cepillándose su larga melena negra, y la escena parecía sacada de una película de Fellini.

Abajo junto al ascensor nos recibió Brígida, la encargada del alojamiento. Para pode subir al ascensor había que pagar con una monedad de 10 céntimos, y pasar una especie de moneda que tenía la llave, por un lector.

Al entrar en el piso, la sorpresa fue enorme, nos encontramos una vivienda de altísimos techos, muebles de antaño bonitos y puestos con gusto, subimos unas escaleras y entramos en la habitación que era amplia, con jacuzzi (aunque nunca lo usamos). Eso sí sin luz, había una ventana al ras del suelo, sin vista, que daba a una calle muy ruidosa.

Brigida nos tranquilizó respecto a los robos, nos dijo que la zona peligrosa era la plaza Garibaldi. Bajamos a cenar pizza, sin nuestros bolsos y con mucho cuidado. Ese susto inicial, se nos pasó en seguida, y durante los días que estuvimos en Nápoles, no sufrimos ningún percance.

Por la noche, Alba se sumió en un sueño profundo, en cambio, Verónica y Fabiola, apenas pudieron dormir, se escuchaban gritos y discusiones, sonidos metálicos, tubos de escape de motos… mucho bullicio… Este hospedaje,  se lo recomendó a Verónica,  una amiga, la verdad es que estaba muy bien situado, pero también la advirtió que por todo el centro, era donde estaba la camorra.

¡Por fin ¡ Verónica consiguió conciliar el sueño, eso sí soñó con todos los mafiosos del Al Capone y alguno más.

 

11 de julio

El desayuno resultó ser un poco cutre, pero no se puede tener todo. La cocina era muy bonita, tantos sus muebles, su mesa de madera, sus sillas, y sobre todo lo que más nos gustó fueron  las baldosas del suelo y de las paredes: la cocina tenía un balcón que proporcionaba una vista de la calle, pero también, desde el cual, podíamos ver moverse al vecino de enfrente, despatarrado, en una cama toda deshecha.

Nápoles como otras ciudades del sur, se caracterizan por sus calles estrechas, con sus balcones llenos de ropa tendida y mucha vida en la calle.

Acerca de las ropas tendidas se pude sacar tantos datos…, muchos más  y de forma más natural, espontánea y de verdad, que la mayoría de estudios estadísticos. Es todo un tratado sociológico, que nos permite conocer el número de miembros que viven en la casa, las edades, el sexo, su nivel cultural, su estatus económico y sus gustos. Puedes encontrar casas llenas de bragas de todos los colores, en  otras todas son blancas,  otras son tangas de tigresa, y entre los calzones … los blancos son los que más abundan, aunque algunos tiran más a gris , y otros más amarillo, los hay con agujero, o muchos agujeros… ¡Y qué me dices de los sujetadores!, con relleno, sin relleno…. Cuerdas que lucen  vestidos deslucidos, vestidos de domingo, pantalones, camisas impolutas, camisas con remiendos…Pero, lo que más me gusta es perderme entre las callejuelas, bajo las sábanas muy blancas, tendidas, al sol y al viento…, que  se mueven como si danzaran.

Igual que recuerdo, catedrales, plazas, pueblos, montes, mares…, también recuerdo las sábanas blancas en movimiento entre las  calles impolutas de Ostuni,  y no olvido tampoco la imagen viva de las sábanas ondeando como banderas entre los edificios carcomidos y sucios de Taranto…

Nápoles…, habría tanto que escribir de Nápoles, una ciudad que tiene en su  corazón  un volcán, y eso sin lugar a dudas, determina un carácter,  su pasión, su forma de amar y de entender la vida. Su fuego es  una metáfora de tanta sangre  derramada por la mafía.

Nápoles con la camorra no tiene un cáncer, tiene el SIDA, un virus que acaba con todas sus defensas…

Si hablamos de Italia…., nos viene a la cabeza,   Florencia, una ciudad bella, elegante y señorial. Si hablamos de Venecia, sin duda sublime, el arte y la naturaleza una alianza que ha parido una ciudad inimaginable, sin duda la más bella; ninguna de las llamadas “Venecias del norte”, ni de lejos puede hacerle sombra. Dicen que Stendhal cuando llegó a la iglesia de la Santa Cruz en Florencia, se desmayó ante tanta belleza. Venecia es la única ciudad, de las que conozco, que ha logrado emocionarme hasta las lágrimas. Roma todo lo que hay que decir sobre ella, está  dentro de su nombre leído al revés. ¿Y Nápoles?, su caos termina cautivando y atrampando  tu corazón.

Pasear por esta ciudad es descubrir casas con enormes patios,  algunas de ellas, en sus entradas, bajo el  arco de acceso,  se pueden ver el enorme dibujo del escudo de las familias nobles de antaño,  a la que pertenecieron. Introducirte en estos patios, es descubrir, ornamentos, esculturas, frescos…, que aunque decadentes nos hablan de su pasado esplendor. Hoy estas casas se han dividido en varias viviendas por piso.

En nuestros paseos, nos cruzamos con un hospital, su fachada exterior se encontraba en tal estado, que en vez de entrar a sanarte, parecía que entrabas para enfermar aún más, entrabas vivo y salías con los pies por delante… Seguro que a pesar de su fachada descuidada, medio abandonada e insana, es un buen hospital, con excelentes profesionales.

Si alguna vez los médicos italianos hicieran una manifestación con los médicos de España, seguro que en vez de llamarse “La mares blanca”, se llamaría “La marea blanco roto

Entre sus callejuelas llenas de tiendas, muchas de ellas  de la más variada pasta,…, nos sorprendió que en varios puestos de frutas y verduras, se vendiera el calabacín con su flor…

Una curiosidad en 1946, los italianos tuvieron que decidir en las urnas que si querían ser una monarquía o una república. En Nápoles, más del 60% votó, monarquía.

Las calles muchas sin aceras, que aparentemente parecen  peatonales, pasan vespas, coches…Hay que ir atento… y continuamente esquivando, aunque todo hay que decirlo también las motos van haciendo eses y jotas, para no chocar con la gente.

¡Y las vespas!, la mayoría  de los que las conducen, no llevan casco, es frecuente encontrarte  ¡hasta tres personas! montadas en la misma moto, al final terminas considerando “hasta normal”  encontrarte a la familia completa, montada en una misma moto : el padre conduciendo, el niño en medio y detrás la madre;  son muchas las ocasiones, en las que se puede ver al niño delante, por supuesto sin casco y al padre o la madre conduciendo la moto, sentados detrás…

Hablar de Nápoles es hablar de Sofía Loren. La actriz nació en un pueblo del Vesubio, pero pasó su infancia y adolescencia en un barrio pobre y humilde de Nápoles. La veneran, abundan fotos, por doquier,  en diversos restaurantes,  en las tiendas de pasta, o por muchas de sus calles.

No hay que perderse, la calle San Gregorio Armeno, muy popular porque está repleta de belenes, figuras de todos los tipos y tamaños, en movimiento o fijas, incluso puedes encontrarte a los artesanos pintándolas, toda la calle es como un inmenso belén. En una de sus bocacalles encontramos figuritas móviles con todas las profesiones (médico, profesor, cocinero…).

Nuestra primera visita fue a la iglesia de las Santas almas del Purgatorio. En 1605, un grupo de nobles creó la fundación de la Opera Pia,  entre sus principales finalidades estaba el cuidado de las almas del purgatorio. Rezaban y celebraban misa para los muertos sin nombre, por las almas de los pobres. Todavía hoy es sede de culto de las almas pobres.

La presencia de restos humanos anónimos dio origen,  a un culto de almas en pena,  muy intenso y espontáneo, que se exteriorizaba a través de la adopción de una calavera. Fue un culto sobretodo femenino: las mujeres, entre muchos restos humanos, elegían un cráneo a través de sus sueños, y lo cuidaban lo limpiaban, le llevaban flores, le ponían velas,   rezaban por su alma, pidiendo a cambio que una vez  que esa persona muriera, intercediera por ella en el Cielo

Destacar que se puede encontrar la tumba del conde Giulio Mastrillo, perteneciente a una familia que de generación en generación ha sido una gran benefactora de la Congregación.

Lo que más llama la atención, es encontrarnos en una pequeña capilla, en la que está colocada sobre un cojín, una calavera coronada con un velo y una tiara de novia, rodeada de velas y ofrendas de plata, a la que el pueblo de Nápoles dio el nombre de Lucía, y se ha convertido en la protectora de las jóvenes esposas.

Después de conocer esto, alguien me podría decir, que lo que pasa en Nápoles no pasa en ningún sitio… ¡Adoptar calaveras!!

Posteriormente visitamos el convento de Santa Clara (s. XIV), si bien la basílica y el convento fueron bombardeados en la Segunda Guerra Mundial, el resultado de cómo ha sido reconstruida la basílica,  no merece la pena, resulta muy frío, desangelado. El convento es una cita ineludible. Destacar las columnas del claustro son  64 pilares octogonales forrados de azulejos de festones vegetales. La edificación fue por voluntad del rey Roberto de Anjou y de su mujer Sancha de Mallorca. El convento incluye un monasterio con cuatro claustros, donde se pueden ver frescos de Giotto. En una de sus capillas albergan los restos de reyes borbones desde Fernando hasta Francisco II. En el monasterio se custodia sangre de s. Genaro, el  primer sábado del mes de mayo, las cápsulas que contiene la sangre de san Genaro son trasladas en procesión desde la catedral hasta la basílica de santa Clara, para celebrar la licuación de la sangre del mártir.

Un dato muy importante es que el convento está edificado sobre un complejo de baños romanos en el s.I, que se pueden visitar.

A continuación, seguimos paseando entre sus plazas, y sus  obeliscos, como el de la Inmaculada o  la columna de la peste…

Comimos por supuesto pizza, pero esta vez no al aire libre, ¡demasiado calor!.

Por la tarde conocimos  Nápoles subteranea.  Las primeras excavaciones subterráneas datan de 5000 años. Sucesivamente los griegos  fundadores de la ciudad  sacaron grandes cantidades de toba para edificar murallas y templos, escavando muchas zonas para hacer hipogeos funerarios. Pudimos ver y caminar por las antiguas cisternas. Vimos misiles que fueron lanzados en la Segunda Guerra Mundial, en esa época, estos pasadizos  subterráneos, sirvieron de refugio para los habitantes de Nápoles, durante los bombardeos. Nos adentramos entre   estrechos pasillos, que atravesábamos a la luz de una vela, que cada uno de nosotros portábamos, todo ello contribuía a darlo un aire de misterio que te ayudaba a remontarte a épocas pasadas.

Para cavar estas galerías bajo tierra, se contaba con unos pequeños hombrecillos menudos, que les permitía moverse por lugares  sumamente estrechos; pero también esto les daba la  ventaja de entrar en algunas casas y quitarles cosas, e introducirse en otras y dejarles objetos. Esto dio lugar a leyendas e historias, ya que los ciudadanos no llegaban a entender nada, de lo que les ocurría.

 

Hoy en día en parte de estas galerías se están plantando albahaca, esto surgió de un proyecto que salió a concurso, para dar vida y utilidad a estas galerías.

Visitamos un anfiteatro, para encontrarlo, tuvimos que pasar por  dentro de un portal de una casa particular de viviendas. El primer piso, hoy pertenece al Ayuntamiento, y lo han dejado tal y como vivían los propietarios. No hace muchos años, se descubrió que levantando una tapa del suelo, que siempre estuvo allí, te introducías en los restos  de un anfiteatro. Parte del mismo ha sido durante mucho tiempo utilizado como garaje, en otro espacio colindante se han construido edificios de pisos, que en algunas de sus esquinas, quedan vestigios de lo que fue el antiguo anfiteatro. En este punto se acabó la vista, tuvimos de guía a un arqueólogo extremeño, que nos explicó todo con mucho detalle, salpicado con un punto de pasión.

A continuación cogimos el teleférico y subimos al  Castel Nouvo.

Desde allí contemplamos unas vistas impresionantes  de la ciudad y del Vesubio. Había bastante humo y al principio pensamos que podrían ser fumarolas, pero resultó ser un incendio provocado.

Más tarde fuimos a otro castillo construido por Carlos I de Nápoles y Sicilia, s.XIII y  reconstruido por Alfonso V de Aragón. Para su edificación se utilizó  toba volcánica, piperno. En el arco de la entrada por la parte interna se puede ver un fresco de la ¡Plaza Mayor de Madrid!.

Cenamos en una calle muy popular, en una pescadería- bar, negocio familiar, donde   todos los miembros de la familia, tenían repartidos sus acometidos. Poco a poco, iban llenándose  con más gente. El propietario  iban poniendo más y más mesas, sin importarle quitar sitio no solo de la aceras que estaba petada, sino también de la carretera, impidiendo la circulación de los coches, pero esto no produjo ningún incidente, los coches tomaban la calle de la derecha, sin ninguna tipo de protesta.  Nosotras disfrutamos de una comida a base de  pescaditos muy  ricos y variados. Y… no, por supuesto que no faltó nuestro helado.

Por la noche en la habitación,  Verónica le pasó las fotos de Ravello a Fabiola, que debido a que el móvil tenía la memoria llena, le había ido borrando fotos, pero acabaron muy tarde, y aún así tuvieron humor para ver un vídeo en YouTube, sobre la envidia, del psicólogo Rafael Santadreu.

Fabiola siempre le estará agradecida a Verónica, por su valiosa donación fotográfica, y así su pérdida de fotos no resultó ser importante,  además el móvil de Verónica, tiene una cámara mejor.

 

12 de julio

A las 8.00h, nos recogió el autobús en la catedral.

Lo que Alba, Verónica y Fabiola creían que iba a ser esta excursión, y lo que finalmente fue.

Las tres compañeras estaban muy ilusionadas con esta salida, que consistía en  un paseo en barco recorriendo toda la costa amalfitana. Lo habían contratado por internet, hacía unos días.

El autobús fue realizando paradas para ir recogiendo a otros turistas. Durante bastante tiempo estuvo parado en la plaza de Garibaladi, desde la ventana del autobús, se contemplaba  una visión lamentable, un grupo de inmigrantes subsaharianos, durmiendo en la calle. El contraste entre los turistas y los supervivientes de una vida miserable, era tan vergonzante, que me hacía sentir muy pequeña, insolidaria y egoísta.

Ya de camino hacía… lo que nosotras dábamos por hecho iba ser del embarque, Blanca le preguntó a Marco (nuestro guía), que si nos podíamos bañar durante la travesía.

“¿Qué travesía? “-preguntó Marco, con los ojos como platos- “Esta excursión es toda en autobús”.

Las caras de asombro, decepción y tristeza de las tres amigas, hubieran sido dignas de ser fotografiadas y expuestas en  libros sobre reconocimiento de expresiones faciales.

¿Qué hacer ahora?. A continuación la lluvia de ideas… Propuesta final, llegar a Sorrento, bajarnos y después de visitar la ciudad, dirigirnos al puerto para tomar un barco a ser posible para ese mismo día, o sino reservar para el día siguiente. Luego cogeríamos un tren hacía Pompeya y Erculano.

Marco que nos estuvo escuchando, nos sugirió, que siguiéramos el viaje con ellos, lo teníamos ya pagado, además incluía una comida, y él se podía poner en contacto con los responsables de las travesías en barco de Amalfi, y reservarnos uno, y mientras las demás personas del tour, dedicaban una hora y media a recorrer Amalfi, nosotras podríamos aprovechar, para realizar un paseo en barca de una hora y media. Aceptamos la idea. Al rato cuando nos comunicó el coste del paseo en barco, nos quedamos escandalizadas, por lo caro que era, así que retomamos al plan de bajarnos en Sorrento.

Primera parada de la excursión, Sorrento, fue junto  un  mirador donde se podía disfrutar de una vista magnífica de la ciudad y de sus acantilados. Eso sí, la parada se realizó junto a una tienda , en la que podías encontrar limones en todos su estados, zumos, helados, limonchellos, jabones, bolsas, jarrones, ceniceros, platos, cuadros, camisetas, pañitos, pañuelos… ¡Vamos una sobresaturación!.

Ya estaban de nuevo las tres viajeras pensando como bajar al pueblo si a píe, pedir un taxi…, pero Fabiola volvió al tema de la propuesta de Marco,” y si regateamos y aceptamos el paseo en barca, aprovecharíamos parte de la excursión  y mañana podríamos dedicarnos a Pompeya y a Erculano, de forma más desahogada”. De nuevo las discusiones, las nuevas valoraciones. Finalmente conseguimos una rebaja del 20%, que aunque siguió siendo excesivo, a veces no queda más remedio…, y es la consecuencia de un error inicial.

Así que volvimos a  disfrutar del paseo por la costa Amalfitana, volvimos  ver Furore …, la siguiente parada fue en otro mirador desde donde se podía contemplar Positano, la visión nos entristeció bastante, había un enorme fuego en la montaña  muy cerca  de donde se asentaba el pueblo.

La mafia había continuado provocando numerosos incendios, además del de la zona del Vesubio, también habían continuado provocado otros ,  en  la costa amalfitana, de hecho íbamos a volver a visitar Ravello, pero se tuvo que suspender la vista, porque habían cortado la carretera por el fuego.  Lo mismo estaba ocurriendo en Sicilia, donde habían desalojado varios hoteles, y la gente había tenido que salir huyendo en barcas.

Tanto en la prensa italiana, como en la española, se señalaba a la mafia como única responsable,  habría rociado a numerosos animales, principalmente gatos,  con gasolina, para luego prenderles fuego y de este modo extender las llamas. ¡Cruel y terrible!.

Mientras contemplamos el fuego en las laderas superiores de Positano, entablaron conversación con nosotras, dos guardias forestales encargados de informar de la extensión y dirección del incendio, uno de estos hombres según nos contó había sido jugador de La Juventus. ¡Menos mal¡, que nos fuimos porque de tanto charlar con nosotras, se estaban distrayendo de su acometido.

Cuando estuvimos en Pompeya conocimos una pareja de Navarra, que nos contó que habían dormido en Positano,   su noche  había trascurrido poniéndose el despertador cada dos horas, por si tenían que salir huyendo, de hecho tenían preparado una mochila con sus enseres más esenciales, para una estampida.

Proseguimos el recorrido, el guía nos señaló hoteles de 1000 euros la noche, escondidos entre las rocas, que tenían ascensores para bajar a la playa.

Pasamos por  Praiano, de origen griego, cuyo nombre deriva de Praia, o sea playa. Destacar la hermosa cúpula de cerámica de colores, de su iglesia. Comimos en un restaurante cercano, donde se podía disfrutar de una bella vista de esta ciudad.

Fue el primer día que comimos espaguetis. Nos sentamos en la mesa del comedor, con dos coreanas del Sur y con un matrimonio inglés, al que le gustaba mucho España y conocían bastantes lugares de nuestro país, gracias  a que eran fieles seguidores de un documental semanal de la BBC,  sobre nuestro país.

Ya de nuevo en ruta,  Marco,  señaló una roca en el mar,  a la que llamaban Lincoln, por el parecido con el rostro del presidente.

Llegada a Amalfi

Allí las tres cogimos la barca, en las que fuimos solas en un barco con capacidad para 30 pasajeros, tuvimos un guía excepcional, un joven italiano, Guido muy guapo, que con mucha simpatía nos iba explicando todo el recorrido.

Vimos la cueva del Altar, la casa que  Carlo Ponti, regalara a Sofía Loren. La famosa actriz suele llegar a su casa en helicóptero, y cuenta con un funicular para bajar a la playa.

La verdad es que descubrir,  todos estos pueblos costeros, desde la perspectiva del mar, es imprescindible para conocer de verdad la belleza de esta costa. Positano,  lo vimos a lo lejos, contemplamos Praíano, Amalfi desde el mar… Luego, partimos hacía el otro lado: Maiore, Minore, Atrani, esta última ciudad cuyos  orígenes son aún desconocidos, tiene una iglesia del s.X, S.Salvadore, que está situada sobre un promontorio al borde del mar.

Siguiendo la travesía,  desde lejos en la parte superior de la montaña se podía divisar Ravello.

Regresamos muy satisfechas de haber podio realizar este recorrido desde la mar, y además nos dio tiempo de saborear un excelente helado de limón, en Amalfi.

Ya en Nápoles, visitamos la catedral de S. Genaro, patrón de la ciudad. Es muy típico que te ofrezcan por todos los sitios un símbolo parecido a un pimiento rojo, que representa el dedo con el que señala el santo, y la leyenda dice, que da mucha suerte.

La catedral, está situada en el mismo lugar donde en  la antigüedad había un templo dedicado a Apolo. El Duomo alberga el baptisterio más antiguo de occidente.

La catedral presenta diversos estilos arquitectónicos: el gótico original, luego barroco. La fachada es neogótica. Destacar la capilla del tesoro, de estilo barroco, que posee la estatua en plata del san Genaro, en la  que se guarda la cabeza del santo. También se encuentran las cápsulas que contiene sangre del santo (en un relicario de plata), y todos los 19 de septiembre, aniversario de la muerte del santo, la sangre se licúa.

Más tarde estuvimos callejeando,  entre otras,  por  la avenida de Toledo, que comunica con el barrio español, cuyas calles estaban llenas de banderines, y cartulinas algunas con forma de corazón y en su interior, se podían leer poemas y frases de amor. Contemplamos  la fachada del teatro  de San Carlos, donde estrenaban Carmen de Bizet,  se podía distinguir  a mucha gente elegantemente vestida,  que se disponía a entrar al recinto.

Estuvimos también en la galería Umberto I, allí cenamos, en un Mc.Donald, sí ya sé lo que estáis pensando, por favor no os decepcionéis, pero con tanta pizza y pasta, teníamos mono de hamburguesa…, de postre compramos en una pastelería el típico dulce italiano, la sfogliatella, hecho de hojaldre relleno de crema de limón, que estaba delicioso.

Otro enigma sin resolver. El día  que nos hospedamos, Brígida nos pidió nuestra documentación, a Alba le devolvió el pasaporte, pero ni a Verónica, ni a  mí, nos devolvieron  nuestros DNIs. ¿El motivo?. Documentos que podrían ser de utilidad para la falsificación de la camorra, o…, hipótesis con más peso, los mafiosos habían fichado a Verónica en Ravello, por el acto criminal del cuenco de aperitivos, ya, pero ¿y Fabiola?, por el peso que tuvo en esa historia. El caso que ambas tuvieron que dejar una nota a Brígida, para que por favor se los devolviera.

 

13 de julio

Nos dirigimos a la estación de metro, pasamos bajo la puerta Nolana, donde había  un mercadillo de lo más variopinto. Ya en el vagón de tren, pasaron unos músicos que entre otras canciones, tocaron la canción del verano “Despacito”, desde sus asientos unas chicas de Puerto Rico,  se movían al ritmo de la música, Alba con timidez seguía el ritmo algo forzada, realizando algún  ligero movimiento para seguir la canción, pero la que más bailó con alegría y entusiasmo, fue sin duda Verónica.

Destino Pompeya, calor intenso.

Alba y Fabiola habían estado hace muchos años en este lugar y también en Nápoles, solo Verónica descubría esta ciudad, con ojos nuevos.

Pompeya es una ciudad que fue enterrada, en el año 79, por la erupción del Vesubio. Pasear entre sus ruinas, restos arqueológicos, es volver al pasado de  esplendor que en su día tuvo esta ciudad.

Dentro de las villas se pueden contemplar frescos en las paredes, columnas, patios, incluso jardines. La población de Pompeya se calcula que  tuvo alrededor de  15 000 habitantes,  solo se han encontrado 2000 cadáveres, algunos edificios estaban extrañamente vacíos, lo que lleva a pensar que algunos de sus habitantes huyeron con los terremotos que precedieron a la erupción. Existen pruebas de la ciudad fue saqueada  durante  los meses y años siguientes a la tragedia, para ello,  excavaron túneles entre las cenizas endurecidas.

En nuestro recorrido, pudimos observar a  jóvenes voluntarios trabajando en la excavación de nuevos hallazgos, siempre es de admirad que haya personas que cedan parte de sus vacaciones para realizar cosas, en favor de alguien o algo. Señalar que además que realizaban su labor en medio de un  calor  intenso.

Para poder localizar los edificios, seguimos el plano, que está dividido en 9 regiones, cada una de ellas con un número identificativo de cada manzana y dentro de cada manzana, un número para cada puerta. Como era frecuente, Alba, era a la que siempre podías ver con su plano dirigiendo y explorando, Verónica era más de google maps.

Nosotras entramos a la ciudad por el foro, donde se halla el Templo de Júpiter.

Pudimos contemplar en uno de sus dos anfiteatros, varias cantinas ( thermopolia) que donde en sus orígenes se servían bebidas frías y calientes.

Entramos en las termas Estabianas, y por supuesto, no podía faltar la visita al lupanar, que en latín significa loba. Cuenta la leyenda, que para que los hombres supieran donde se encontraba dicho establecimiento,  un hombre imitaba el aullido de una loba, que servía de reclamo para los posibles clientes. La casa conserva los frescos eróticos, las habitaciones con sus camas, y el baño.

La casa del Fauno, era una las construcciones más lujosas de la ciudad, con estucos, mosaicos, en la parte anterior de la entrada se encuentra el saludo HAVE  (forma del latín vulgar, “ave”, bienvenido).

Continuamos caminando hacia  la casa del poeta Trágico,  lo primero que nos encontramos fue con un mosaico con un perro, en el que se lee Cave Canem (Cuidado con el perro).

Entramos en  la casa de Amaranto, que son dos viviendas unidas y una taberna, se pueden ver ánforas.

Caminando entre  las calles, en una de sus esquinas, esculpida en piedra se puede  ver un pene, que según dicen era un símbolo de buena suerte.

Destacar los pináculos en la calzada para pasa al lugar de en frente, y el avanzado  sistema de cañerías.

También existe un lugar, donde se puede contemplar tinajas, ánforas, y lo que más impresiona…¡ personas petrificadas!…

En nuestro recorrido, lo que más nos  asombró sobre todo por su tamaño, y no me refiero precisamente a los metros de la villa Domvs Vettiorvm, sino a su fresco de la entrada, donde un hombre pesa a su enorme pene. . La primera que lo descubrió y puso cara de susto, fue Verónica, cerca se encontraba  un grupo de tres hombres que  observaban con malicia y entre risas, las distintas reacciones de  las mujeres al toparnos con el  hombre de descomunal  miembro. Dentro de la casa, se podía contemplar  diversas habitaciones con pinturas de   frescos, una de sus paredes parecía una gran pinacoteca, pero no ahí no acaba todo, en medio de otro de sus cuartos, una escultura de mármol blanco, de un hombre también luce un enorme… pene.

La experta en localizar todos los genitales masculinos que fuimos viendo, fue, sin duda Verónica, seguramente porque echaba mucho a faltar a su marido.

Tan solo he mencionado algunas de las villas que vistamos.

Atravesando el arco de Erculano, y  paseamos en medio de  un cementerio,   al final del mismo, está La villa de los Misterios, que  es un ejemplo de vivienda de gran lujo. Todas sus paredes se encuentran decoradas con pinturas, pero  destacan unos frescos que representaban la iniciación de las esposas a los Misterios Dionisíacos. Señalar como dato importante, el uso del negro en la pintura de algunas de sus paredes.

Ya fuera  de  Pompeya, en un puesto donde compramos unos libros, el dueño nos recomendó un restaurante que se encontraba a pocos metros, y nos dijo que incluso d allí había estado el rey Felipe VI.

Allí nos dirigimos, habíamos decidido pedir dos platos de comida  para las tres,  pero el dueño del local, con más pinta de ser de la camorra, que de dueño de restaurante, y a pesar de tener el restaurante vacío, dijo que nos fuéramos de muy malos modos, argumentando que no podía permitir, el  no pedir un plato cada una, y nos fuimos.

Seguidamente cogimos el tren para Erculano, donde comimos pizzas en una terraza.

Al llegar a la ciudad, lo primero que llama la atención es el gran  contraste  que existe entre las nuevas casas de Erculano, ya que  muchas de ellas rodean  los  restos de las  construcciones de las arcaicas casas, de sus antepasados.

Aquí pudimos descubrir una villa, mucho más pequeña que Pompeya,  pero que  la mayoría de las casas se conservan las dos plantas intactas. Erculano fue  también devastada por el Vesubio en el año 79. Esta declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En 1980 se encontraron 300 esqueletos de personas de diversas edades y condición social. Son los restos    de los  habitantes que se habían refugiado en los cobertizos para barcas, con sus joyas y monedas, huyendo del Volcán,  pero no lograron escapar de la muerte.

Esta ciudad, en la época romana,  se hallaba  situada al lado del mar, y algunos de sus antiguos habitantes, con la erupción del Vesubio, a diferencia de las otras gentes que se refugiaron en los cobertizos, como he mencionado anteriormente;  intentaron huir por el mar, pero murieron intoxicados por los gases y las altísimas temperaturas.

Imprescindible no dejar de visitar, La terraza de M.Nonio Balbo, tiene  una plaza rectangular, ahí se encuentra  el altar funerario de mármol en honor al senador M.Nonio Balbo, pretor y cónsul de Creta y Cirene.

Vistamos los baños de hombres con sus diferentes salas, con frescos, paredes pintadas de rojo, mosaicos … ; y también, los baños  de las mujeres, donde el mosaico de la entrada nos generó una pequeña polémica sobre si el dibujo que representaba  era una figura masculina o femenina. Lo que realmente era… ¡un Tritón!.

Entramos  diversas casas como  la del Esqueleto, la casa de la columna Tosca, la de Armazón de Marcos de Madera (se trataba de una vivienda de alquiler en cuya planta alta vivían varias familias), la casa del Salón negro, el Gimnasio o la Palestra;  la sede de los Sacerdotes Augustales, las tabernas, la tienda del vendedor de paños

Al terminar la excursión tomamos un refresco en una terraza con vistas a esta ciudad en ruinas, que se halla plagada de secretos arqueológicos. Mientras  por el aire sobrevolaban constantemente aviones franceses que lanzaban agua a los fuegos extendidos por los alrededores del Vesubio.

Finalmente regresamos en metro. Para la  cena, esta vez elegimos un restaurante  cerca de donde nos alojábamos, era un local original, en cada una de sus mesas, habían puesto figuras diferentes, la cabeza de una jirafa, el dedo de san Gernaro que da suerte…, sus paredes había sido decoradas  con libros abiertos pegados  que  se extendían cubriendo también, parte del techo en forma de  arco,  que dividía el establecimiento en dos zonas.

Acerca de los helados…, los ganadores han sido … ¡Tachán!… los de limón de Amalfi y Positano, el peor uno que tomamos cerca de la calle donde dormíamos en Nápoles, ni Alba , ni  Verónica fueron capaces de terminárselo, Fabiola aunque no era de sus favoritos se lo comió como siempre, todo, todo.

En cuanto a la velocidad de comerse un helado, la ganadora con mucha diferencia, era sin duda, Fabiola, le seguía a distancia Alba, y la que era pura lentitud en el consumo, Verónica.

Una de los aspectos que deslucen a  Nápoles, son sus basuras, no se ven contenedores, sino bolsas por doquier amontonadas. Uno de los negocios que lleva la mafia, es la gestión de los residuos de la ciudad… Y ahí lo dejo.

Cambiando de tema, una noche al regresar al piso donde dormíamos, Verónica, se confundió y metió la llave en otra habitación y… ¡pudo abrirla!. Descubrimos que teníamos una llave maestra que abría todos los cuartos, procuramos pues, tomar más  medidas de seguridad, como poner la mesilla de noche detrás de la puerta, al menos si entraban tropezarían… Jajajaja.

Para terminar el día, Fabiola se levantó por la noche para ir al baño, y de vuelta con la luz apagada, casi acaba en la bañera, que confundió con la cama. Las carcajadas de Alba y Verónica, fueron tales que podrían haber despertado a todo el barrio, en caso de que sus gentes durmiesen, porque el jaleo durante las noches era constante.

 

14 de julio

Se acerca el regreso, así que, tocaba preparar el equipaje… Son esos momentos en los  que te pones hacer la maleta, cuando te surgen sentimientos paradójicos, por un lado el  de la tristeza, porque se acaba, y por otro la alegría, de reunirte con las personas que quieres y te esperan. No hay que olvidar,  la necesidad de descansar, en estos viajes se camina mucho y se duerme poco, y todos sabemos que en ningún sitio se duerme mejor, que en tu propia cama.

Hoy visitamos la iglesia de Jesús Nuevo, el exterior es de estilo renacentista y el interior, barroco. Se edificó primero para ser un palacio, pero terminó siendo iglesia de los jesuitas. Se empezó a edificar en 1584 y se terminó en 1601.

Resaltar sus cúpulas, los frescos, su altar de mármol, mencionar también que tiene tres cuadros de Ribera. Su fachada  es de aparejo almohadillado es  del s.XV. Dentro también hay una capilla dedicada al doctor Moscati, médico que durante toda su vida se ocupó de  los más necesitados, fue canonizado a finales del siglo pasado, y  se podían ver a muchas personas devotas del santo rezando e incluso llevándole flores..

La iglesia de Jesús nuevo,  está situada en la plaza que lleva su mismo nombre, y en  cuyo centro se encuentra la aguja de la Virgen de la Inmculada.

Seguimos visitando iglesias, pero hay que detenerse en una muy especial, la de Sansevero.

La capilla de  San Severo se construyó en el s. XVI, por orden de la familia de los príncipes de Sangro,  (el apellido Sangre en español…) y  es joya del patrimonio artístico europeo. En el centro de la iglesia destaca la impresionante escultura en mármol, la del Cristo velado, representa a Cristo muerto, que yace en el suelo, y le cubre un velo transparente,  dan ganas de tocar el velo, para comprobar si es de tela o de mármol, el artista que realizó esta obra, fue  Giuseppe Sanmartino.

Dentro de la capilla hay una serie de estatuas  de alegorías, que fueron encargadas por el séptimo Principe de Sansevero, Raimondo de Sangro, alguna de ellas,  como la del decoro lo representa a un hombre desnudo, cuyos órganos sexuales están ocultos por unas garras, o la del Desengaño, que muestra a un hombre atrapado por una red, símbolo de las equivocaciones, la Verdad Velada se representa con una mujer con un velo transparente que le cubre todo el cuerpo, y en la cintura destacan unas rosas esculpidas también en mármol blanco.…

El monumento situado, en la parte superior de la entrada principal, fue realizado a petición de Raimondo de Sangro, para honrar las hazañas de su antepasado Cecco de Sangro, en el que se le ve saliendo del sarcófago, se narra que estuvo enterrado dos días, haciendo ver que estaba muerto, para engañar al enemigo  durante la campaña bélica de Fiandre.

Es importante conocer algo sobre Raimondo di Sangro, figura que ha estado siempre relacionada con la masonería (de hecho en el techo de la capilla se puede ver dibujado, el símbolo del triángulo masón) y la alquimia. Raimundo era amante de lo esotérico. La inventiva de Raimundo y su pasión por el estudio de la anatomía humana, ha dejado otros “tesoros”. En la cripta,  se hallan, Las Máquinas Anatómicas. Se trata del cuerpo de un hombre y una mujer, en las que se pueden ver sus venas y arterias, así como los huesos y los dientes. Para mantener los esqueletos con sus órganos vitales intactos, Raimondo, con la ayuda de anatomista Giuseppe Salerno,  utilizaron  hilos de cera, para poder reproducir todas las venas  y arterias. Hace varios años,  se podía ver dentro del cuerpo de la mujer un feto no nato, en la actualidad no. Existe una leyenda negra  sobre el  macabro experimento, según esta, dos cuerpos todavía vivos sufrieron un proceso de metalización: se les inyectó un metal que  una vez desplegado por todo el sistema circulatorio, lo congeló. Los elegidos fueron dos miembros del servicio, un hombre y una mujer embarazada. La verdad que impresiona ver estos cuerpos y te deja un poco revuelto.

Cambiando mucho de tema, dando un giro de 180 grados, quería comentaros  que en esta ocasión,  elegimos una terraza del barrio español para comer, que estuvo amenizada por música napolitana, interpretada por  los típicos artistas callejeros, que tocan en espera de una buena propina.

Llegó el tiempo de comprar regalos para familiares y amigos, lo que resultó ser la estrella de nuestras compras  fue la pasta, de todos los colores y formas, y también  las especias, de todo tipo… El porqué de los recuerdos o detalles…, son muestras de cariño, es una forma de decir que les hemos echado de menos, que en muchos sitios, ciudades, momentos vividos  nos hubiera gustado poderlos compartir con ellos, y sabemos que hemos descubiertos lugares en los que ellos hubieran disfrutado mucho.

Nos tomamos el último helado con cierta morriña, y luego cargadas como íbamos tuvimos que subir andando todas las escaleras hasta el alojamiento, porque no teníamos la moneda de 10 céntimos que necesaria para poder subir en ascensor.

En Nápoles descubrimos una ciudad llena de belleza, con  un orden adaptado y posible en medio de su caos; bulliciosa; alegre; plagada de  curiosidades, misterios, secretos; y en  algunos aspectos con cierto aire macabro.

Nos despedimos de Brígida, y  Verónica dejó olvidado su sombrero de paja. Según Freud ningún olvido es involuntario y todos tienen un significado…

Regresamos en el taxi. La espera en el aeropuerto se nos pasó volando comprando ¿más cosas?. No podía faltar el limonchello…; también estuvimos viendo fotos del viaje e intercambiándonoslas.

El vuelo salió y llegó sin retraso.

 

El día después

Cuando al día siguiente te levantas, lo primero que echas de menos es el sonido del italiano, tan lírico, cantarín, tan  lleno de iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiies.

En Madrid no se ven las calles llenas de vespas, algunas motos sí,  todos con su casco, por supuesto. Ahora,  lo redescubres, con otros ojos,  todo más ordenado y limpio, ni el más mínimo atisbo de ropa tendida, todo anónimo, nadie tiende “su vergüenzas”, ni una braga, ni un calzón, ni un triste pañuelo…

Y las tres viajeras sin saberlo sienten  el “mono” de Italia, Verónica acude al Jardín Botánico para ver un concierto de Franco Battiato, Fabiola escucha sin cesar  un CD de Max Gazzé, que le regaló uno de sus hijos. ¿Y Alba?, casi todos los días cuando sale a  tomar café,  en la cafetería que está junto a su trabajo, se le escapa sin querer “ Ti prego, il conto” o “ il conto, per favore” .

¿Y lo mejor del viaje?…, Su gente.

Un viaje no acaba con el regreso, se prolonga para siempre, nunca sabes hasta dónde  alcanza su influencia .Ahí está, ahí sigue…, cuando ordenas las fotos, cuando cuentas anécdotas, cuando de repente aparece en uno de tus sueños, una ciudad, un paisaje, un cuadro  de los que has vivido, o  cuando te  encuentras con  una foto, con una película, o en la lectura de un libro,  o en una noticia de periódico en las que aparece algo sobre algún pueblo o ciudad, en los que estuviste. No hay final del viaje, hay aprendizaje, y los viajes siempre te transforman, porque amplía tu cultura, tu mente, y porque viajar siempre emociona.

Puedes tener el universo, mientras yo tenga a Italia. Giuseppe Verdi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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About Azul, verde y a veces gris

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciada en Criminología por la Universidad Europea de Madrid. Máster en Perturbaciones de Audición y Lenguaje por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesora de Educación Secundaria en Comunidad de Madrid. Jefa del departamento de Orientación en un instituto público de Madrid. Coautora del libro "Películas para trabajar en el aula" (2012). Autora del libro "Educando con cine" (2017)
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