La tristeza de los ogros

 

La tristeza de los ogros de Fabrice Murgia

( subtítulo: Pistas para (acompañar) una pesadilla)

Fabrice Murgia ha escrito y dirigido “La tristeza de los ogros”, que trata como él describe de  un “Cuento onírico sobre el desarraigo en la adolescencia a partir de hechos traumáticos”.

 

La obra comienza con una actriz que  representa a una niña vestida  de blanco,  dando vueltas sin parar un extremo al otro del escenario, golpeando con fuerza las cortinas de los lados, produciendo un estrépito ruido metálico, a la par que va narrando con una voz distorsionada (conseguida por un efecto del micrófono), una historia que repite una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, sobre un ogro que se alimenta de carne humana, además tal como hiciera el dios Cronos, se va comiendo a sus propios hijos, para permanecer en el poder; hasta que un día,  uno de sus hijos se esconde y logra vencerle, consiguiendo que tanto él, como sus hermanos se liberen de sus garras.

 

El argumento  de  La tristeza de los ogros versa sobre la pérdida de la infancia, por un hecho perverso, un secuestro, el acoso escolar…, para ello, la obra se centra en dos historias reales que ocurrieron en el año 2006. Una de ellas,   inspirada en la historia de Natascha Kampusch, que fue secuestrada en Viena, en el año 2006 y permaneció cautiva ocho años. Natascha logró huir,  y el secuestrador se suicidó tirándose a las vías de un tren.

  1. Kampusch en su libro 3096 días, escribe:

 

Con este libro  he intentado cerrar el capítulo hasta ahora más largo y oscuro de mi vida. Siento un gran alivio al haber encontrado palabras para expresar todo lo inexpresable, lo contradictorio. Verlo escrito me ayuda a mirar  hacia adelante con confianza. Pues todo lo que he vivido me ha dado fuerzas: he sobrevivido al cautiverio en el zulo, me he liberado a mí misma y me he mantenido firme. Sé que puedo llevar una vida en libertad. Y esa libertad empieza ahora, cuatro años después del 23 de agosto de 2006. Solo ahora puedo poner fin a todo aquello y gritar: soy libre”.

 

Mi vida cambió con la separación de mis padres. En vez de ser mimada y atendida, me dejaron a un lado. Esa pequeña niña segura de sí misma se convirtió poco a poco en una persona insegura que dejó de confiar en su entorno más próximo”

“Mi abuela no solo me regaló un trozo de infancia a salvo y sin preocupaciones, sino también me enseñó a crear un espacio para los sentimientos en un mundo que reniega de ellos”.

 

Éll odiaba cuando el dolor por los golpes que me propinaba me hacía llorar: Me agarraba por el cuello, me sumergía la cabeza en el fregadero y me apretaba la tráquea hasta que perdía el conocimiento. No se trataba de sexo. El hombre que me golpeaba y me tenía encerrada en el sótano tan solo tenía en mente una cosa: que alguien le abrazara. La casa estaba oscura”.

 

A las ocho de la tarde se apagaba la luz. En un segundo yo me veía sumida en la más completa oscuridad. Las once horas siguientes yo dependía de mi fantasía para no perder los nervios y dominar el miedo”,

 

“Mi medida más importante para no aburrirme ni volverme loca fueron los libros. Las novelas me catapultaban a un mundo totalmente diferente y captaban tanto mi atención que durante horas olvidaba dónde estaba. Mientras con la televisión y la radio introducía la ilusión de la sociedad en el zulo, al leer lo abandonaba durante horas”

 

El otro personaje se centra en Bastian Bosse, que en 2006 entró en una escuela de Gescgwister en Emsdetten (Alemania), lanzando varias granadas de humo y disparando a varios alumnos y al conserje, ocho personas quedaron heridas, posteriormente se suicidó. La policía informó que Bastian había anunciado con antelación, en internet, su venganza.

El autor, Fabrice Murgia, resalta: Bastian cometió un crimen inexcusable. Era un chico que había sufrido en la escuela, en la calle y en su casa, y eso es culpa de la sociedad Me sirve para plantear preguntas y hablar de su miedo”. El texto del personaje   está sacado del propio blog de Bastian.

 

“Lo único que me han enseñado en la escuela es a ser un perdedor”.

 

Desde tercer grado me molestaban. Y yo era un perdedor. Quería tener amigos, tener ropa de marca en letras grandes. Aprendí que la vida no consiste solo en comer mierda. Entonces todo cambió. Ya no era un humano: Era como Dios. Quería matarlos a todos, porque arruinaron mi vida. Los humanos son una enfermedad. Esta tierra está enferma. No pudo esperar a disparar a cada uno de vosotros, hijos de puta. Me intimidaron, me escupieron, me derribaron, se rieron de mí, ¿y les disparé?. ¿Dónde está el problema?. No hay problema. Puedo disparar a quien yo quiera. Es mi vida y puedo hacer con ella lo que quiera”

 

“Detesto a la gente, os habéis burlado de mía y ahora es mi turno. ¡Quiero venganza, os odio y todos debéis morir”.

 

La función está  representada por tres actores: Nacho Sánchez, Olivia Declan, Andrea de San Juan que dan vida a Natascha (Leticia), a Bastian Bosse, y a la niña que representa lo onírico. Los tres artistas realizan  una interpretación impecable consiguiendo transmitir al espectador una soledad aprisionadora, una rabia durante mucho tiempo contenida, una impotencia desesperada, una tensión al borde de estallar. El texto que  lo escribió Murgia con veinte años,  genera un  discurso lleno de tristeza y dolor. “Escribí esta historia en un momento de mi vida en el que acababa de tener un hijo. Me encontraba entre ese papel de padre, con una gran responsabilidad que asumir, y el papel de adolescente, aún soñador. Es uno de los espectáculos que solo puedes escribir un vez en tu vida”. “Hago teatro de preguntas y no de respuestas”

 

En la  adaptación española  se recuerda también al caso de las niñas de Alcasser, se acerca  a un hecho que conmociono a toda la sociedad del país, en la versión original hacen referencia al caso de pedofilia de dos niñas en Bélgica.

 

Desde el 2006, han seguido apareciendo numerosos casos terribles similares a los que aborda la obra: como el caso de Josef Fritzl, en Austria, que secuestró a su propia hija y  tuvo con ella, siete, todos ellos nacidos y criados en un sótano. O el suceso más reciente, la familia Turpin que mantenía a sus trece hijos encadenados, malnutridos y maltratados durante años.

 

Termino con esta cita de Fabrice Murgia: “Hago espectáculos oscuros. No tengo nada más que ofrecer que un testimonio de la humanidad… Mi testimonio, mi punto de vista, nada más”.

 

Bibliografía:

 

  • Entrevista al Fabrice Murgia por Ángela Segovia y Carlos Rod, para Teatros Del Canal (Comunidad de Madrid)
  • Kampusch N.“3096 días” Ed: Aguilar. Madrid (2010)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía:

  • Entrevista al Fabrice Murgia por Ángela Segovia y Carlos Rod, para Teatros Del Canal (Comunidad de Madrid)
  • Kampusch N.“3096 días” Ed: Aguilar. Madrid (2010)

 

 

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About Azul, verde y a veces gris

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciada en Criminología por la Universidad Europea de Madrid. Máster en Perturbaciones de Audición y Lenguaje por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesora de Educación Secundaria en Comunidad de Madrid. Jefa del departamento de Orientación en un instituto público de Madrid. Coautora del libro "Películas para trabajar en el aula" (2012). Autora del libro "Educando con cine" (2017)
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