La mirada impresionable, bella, lúcida y valiente de Isabel Muñoz

 

La mirada impresionable, bella,  lúcida  y valiente de Isabel Muñoz.

oznor

  • Medalla de Oro en la Bienal de Alejandría, 1999
  • 2º premio de “The Arts Stories” en la 43ª Edición do World Press Photo por “Chines Martial Arts Training”
  • 3º Premio “Portraits Stories” en la 48ª Edición do World Press Photo por “The Surma people of Etiopia”, publicado por El País Semanal.
  • Premio Nacional de Fotografía2016, del Ministerio de Cultura de España.

El pasado mes de marzo acudí con uno de mis hijos a Madrid PHOTO FEST, donde se presentaban exposiciones de fotografía, workshops, expositores, estudios de post producción, fotógrafos y conferencias.

 

Estuvimos en la conferencia de Isabel Muñoz,  descubrimos a una mujer apasionada de su trabajo, incansable, llena de proyectos, humilde, sincera, aventurera, curiosa, sensible, comprometida, cercana, sencilla, valiente,  excelente comunicadora no solo a través de sus fotos, sino también con su  palabra de  tono  suave, claro.

 

Su amor a la fotografía nace ya en su infancia, cuando conseguía hacerse invisible y contemplar las tertulias de los adultos, cuenta  Isabel Muñoz, que al observar, sin ser observada, descubría las posiciones de poder, sentimientos de amor, entre todas esas personas tan enfrascadas en su conversaciones, que dejaban de prestar atención en detalles, que les impedía  percibir lo que ella percibía.

 

La fotógrafa repitió en varias ocasiones que cree en el destino, y que ha sido una privilegiada al  poder haber vivido y conocido a tantas personas muy diferentes,  con vidas tan intensas, así  como alejadas del mundo occidental, pero sobre todo por haber podido dar voz a las personas que no lo tienen.

 

Sus fotos son un testimonio antropológico de realidades y costumbres muy distintas, algunas de ellas están en camino de desparecer, muestra de ello se encuentra en  la belleza de sus  trabajos en Papúa Nueva Guinea, o las impresionantes imágenes de hombres viviendo las distintas etapas del sufismo.

 

Esta mujer de aspecto frágil y delicado, se ha subido a un tren en marcha, el de la Bestia, donde los inmigrantes mexicanos se lanzan, dejando todo atrás, hasta su propia identidad, en  un trayecto que es un camino  hacia el abismo, donde hay robos, muertes, homicidios, violaciones,…, y aquellos  que sobreviven a este viaje  llegan al “sueño americano”, tantas veces convertido en otra amarga pesadilla. Isabel se monta como un inmigrante ilegal en la Bestia, y observa, escucha, fotografía, contempla el horror…, suceden mutilaciones como la de Donald, el chico que el tren ha arrancado las piernas, y ella le hace una foto, y muchos meses más tarde, en una sala de exposiciones de México, la mujer de la limpieza, se encuentra con la imagen de su sobrino Donald, del que hacía años no sabían de él, gracias a esa foto consiguen buscarlo y encontrarlo.

 

Isabel es una mujer fuerte, valiente, atrevida que se introduce en las cárceles donde están presos, los maras y habla con estas personas que llevan a sus espaldas tremendos crímenes, y les fotografía su cuerpos que son libros abiertos donde han tatuado toda su vida. Ella entra  tanto en las prisiones  de los hombres como en la de las mujeres, y llega a un acuerdo con ellos, ella les hará fotos que luego llevará a sus mujeres, novias, que están en la otra cárcel, y viceversa. Le llama la atención que cuando va a fotografiar a las mujeres, no sabe cómo sacan una plancha y se planchan el pelo, y se ponen determinadas ropas y tacones, para salir guapas en las fotos que luego se entregarán a sus novios, maridos.

 

El trabajo sobre el Congo “Mujeres del Congo. El camino de la esperanza, otra impresionante labor sociológica, antropológica, donde se transmite su alto grado de compromiso. En África vivió el cielo y el infierno, confiesa Isabel Muñoz, las experiencias más hermosas y las más duras. El hecho de ser mujer reconoció que  le facilitó  una interacción más estrecha y abierta con las mujeres congoleñas, hablaron de relaciones sexuales, de cómo era su relación con los hombres, cómo se sentían… Cuando en el Congo se expusieron  estas fotos de denuncia sobre   mujeres, muchas de ellas violadas, otras habían presenciado como mataban a sus hijos en presencia de ellas, estas historias narradas en imágenes, supuso  un antes y un después, al año siguiente el gobierno acabó con las violaciones.

 

Resulta muy interesante conocer que la fotógrafa antes de partir tres años a fotografiar primates a África, se preparó previamente estando en contacto con ellos a través del Zoo de Madrid, se les  acercaba, se dejaba oler,  tocar… observó cómo existía una mirada diferente entre los chimpancés que habían nacido en el zoo, y la mirada triste de los  que habían nacido en libertad y posteriormente les habían enjaulado. Su experiencia en la naturaleza, le lleva a crear la serie “Albúm de familia”, donde revela  que los bonobós no son tan diferentes a nosotros, existe entre ellos,  los celos, el poder, las madres besan a sus hijos cerrando los ojos, hasta llegan a posar…, incluso uno de ellos al cabo de varias sesiones al verla, hizo con las manos el gesto de un objetivo.

 

Isabel aprendió hacer submarinismo para poder fotografiar bajo el agua los deportes olímpicos de waterpolo o natación sincronizada. Posteriormente tan fascinada desde siempre,  por todas las danzas…, se atrevió a retratar el baile en dentro del agua, captando  el movimiento, la suave transparencia  y textura de las telas, la delicadeza de los gestos, inclinaciones, sensualidad…Resaltar que en otras series anteriores había fotografiado desnudos donde  selecciona fragmentos del cuerpo, de gran valor estético, sensual y  sexual, logrando con el juego del blanco, el negro y el vacío, transmitir la  sensación de volumen y  escultura a la imagen.

 

Ahora está enfrascada en un trabajo en Japón, cultura que ella manifiesta es más cercana a nosotros, de lo que imaginábamos. Este nuevo estudio le ha llevado a empezar con el vídeo, y volver a aquellos autónomas, lejanos de su infancia, que se mostraban en las ferias de Barcelona.

 

Isabel también explicó cómo ha sido su paso de la foto analógica a la digital y lo que ha supuesto en su trayectoria.

 

Después de la conferencia hubo un turno de preguntas, Isabel siempre quiso mirar a los ojos de los que le preguntaban, para ella los ojos dicen más que la sonrisa, incluso sonriendo, los ojos pueden estar diciendo otra cosa. Respondió a todo, reveló que se inspira en Rembrandt, en la forma que el pintor resaltaba las  figuras principales de sus cuadros, oscureciendo el fondo;  eso mismo hizo ella a la hora de fotografiar los chimpancés, ennegreció el fondo para darles más fuerza; para lograr  movimiento y tersura en sus imágenes, su  inspiración está en el arte barroco; y  señaló también que se pasa horas en el Museo del Prado admirando y absorbiendo los cuadros de El Bosco.

 

Isabel Muñoz tuvo un tatarabuelo ruso que vino a España por amor, tanto él como su tatarabuela fueron amantes de la fotografía y revelaban con platino, como hace hoy ella,  con sus negativos.

 

Admiro  a Isabel no solo por su trayectoria, su arte, su compromiso, sino también por su fortaleza, destacar que  a pesar de que estuvo a punto de quedarse paralítica y esto le ha dejado secuelas en su salud, continúa  desarrollando proyectos y aprendiendo nuevas técnicas.

 

Isabel Muñoz no habló de la muerte de uno de sus hijos gemelos, pero tanto al comienzo de la sesión como al finalizar estuvieron presentes en una gran  imagen de sus caras superpuestas, Manuel y Julio. “Cuando faltó Julio, Manuel cogió la personalidad de su hermano y es oír a alguien que solo está en tu memoria y en tus afectos. Estoy preparada cuando lo haga porque tengo a Julio y otras personas que quiero en el otro lado” (Programa “Imprecindibles” de Angalía Mzungu, capítulo “Mira al blanco”). Gervasio Sánchez cuenta que para Isabel la muerte de su hijo, ese dolor tan fuerte le llevo a una catarsis, que le condujo a plasmar el sufrimiento de todos los demás. Cuando él  estaba en Camboya haciendo un trabajo de las minas contra personas, Isabel estaba realizando un trabajo sobre la danza de Camboya, él le mostró la realidad  de gente mutilada, y ella empezó a involucrase uniendo, fusionando en sus imágenes la arquitectura con los pasos del que sufre la mutilación.

 

Isabel obtiene un trabajo impecable, apunta que fotografía a lo que ama, para ello establece relación con las personas  que quiere retratar y siempre pide permiso. Lo que hace especial a la obra de  Isabel Muñoz, es  el poder de las imágenes  que transmiten el ser de la fotógrafa, y sobre todo su mirada, la capacidad que tiene Isabel Muñoz de mirar y de contarnos de una forma hermosa historias tristes, bellas, que nos habla del cielo y el inferno, porque como ella dice si solo hablamos del cielo o solo del infierno, solo contamos media verdad.

 

 

 

 

 

oznor

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About Azul, verde y a veces gris

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciada en Criminología por la Universidad Europea de Madrid. Máster en Perturbaciones de Audición y Lenguaje por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesora de Educación Secundaria en Comunidad de Madrid. Jefa del departamento de Orientación en un instituto público de Madrid. Coautora del libro "Películas para trabajar en el aula" (2012). Autora del libro "Educando con cine" (2017)
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