El amor, una ilusión, una mentira, una verdad a veces…

thumbnail_IMG_20180418_192015El amor, una ilusión, una mentira, una verdad a veces…

“El amor es una ilusión, una historia que uno construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión” Virginia Woolf.

 

El amor es una de los sentimientos más apreciados y valorados por la mayoría de la gente, pero al final existen  pocas personas que realmente crean en él. La literatura y el cine están plagadas de historias de  amor, pero en la mayoría de ellas, sobre todo en las más célebres (“Romeo y Julieta” de Shakespeare, “La cuitas del joven Werther” de  Goethe…), muere uno de los protagonistas, en cierto modo el autor nos está enviando un mensaje pesimista, acerca  de que es la muerte  lo que convierte el amor  en eterno, evitando que lo destroce el tiempo, la vida o la convivencia. Jane Austen*, por el contrario, y a pesar  que tanto en su vida sentimental, como en la de sus hermanas resultó desafortunada, quiso que  al menos, en sus libros, el amor tuviera un final feliz. Lo mismo que Charlote Brônte **. Ambas escritoras nos muestran su  creencia en el amor imperecedero, o al menos su deseo de que exista, aunque sea al menos de forma literaria.

La película de “Amor bajo el espino blanco”*** (China, 2010), basado en una historia real, nos relata de forma poética y con enorme sensibilidad una bella historia de amor. La prematura muerte de él, no nos permite conocer si finalmente, ese amor hubiera podido ser vivido plenamente  a lo largo de los años, si hubiera alcanzado ser  eterno; para ella, la superviviente, lo es, vivo en un recuerdo puro sin nubes. “Cada vez iré sintiéndote menos y recordándote más” (J. Cortazar).

Dentro de la trilogía de las  películas “Antes del amanecer”, “Antes del  atardecer” y “Antes del anochecer,” **** que abordan el tema  del amor, desde una visión filosófica, me quedo con  la segunda de ellas, la de los “y si…”, lo que no fue y pudo haber sido, aunque el director deja siempre  al final de cada una de las tres, la puerta abierta, quien sabe si  la vida les ofrecerá  otra oportunidad. El director, Richard Linklater creó estas películas para localizar a una mujer que conoció en una tienda de juguetes en Filadelfia, pero que  ya no volvió a ver.  En “Antes del atardecer”,  establece un paralelismo autobiográfico con el protagonista, que  escribe un libro para encontrar a la mujer que conoció en un tren.

 

“La felicidad es un lugar.

Somos nosotros

Somos nosotros” .(Marwan

Al acercarnos al amor, es imprescindible  no dejar de mencionar, al primer amor.  Se ha  escrito  mucho sobre él, “Siempre se  vuelve al primer amor” como  la canción de  Volver de  Carlos Gardel, la letra de  esta canción  lo dice  todo sobre el tema. El reencuentro con el  primer amor, que por mil asuntos,  circunstancias, decisiones, equivocaciones, no pudo ser, se percibe como ideal y muchas veces se quiere regresar a él. Es regresar a los primeros años de juventud, donde todo se vivía con mayor intensidad, aún habitaban pocos recuerdos y sí muchos sueños, proyectos e ilusiones. Se percibía la vida con más inocencia, transparencia, todo más puro… Es una huida hacia atrás, donde fue la primera vez de muchas cosas, primer beso, primeras caricias… Es un reencontrarse con uno mismo con quien era y conectarlo con quién es hoy.  Ese primer amor que empujaba a hacer hazañas, locuras que  salían de  muy dentro. ¿Qué se siente tras tantos años? Una  pareja de chiflados, medio cuerdos, un deseo de llenar huecos de soledades que aún sienten vacíos, a pesar de buenas o no tan buenas profesiones, o de tener parcelas sentimentales ¿cubiertas?. Un impulso  mitad adolescente de no crecer y de salvarse de esta vida,  con  el cruce del primer amor,  volverse a enamorar igual o más, que entonces y de  la misma persona , a pesar de que los años  nos  llenen de heridas,  de ya no ser los mismos. Tal vez una idealización de un amor que siempre deja marca, ya sea porque se siente realmente o porque se necesita sentirlo.

l acercarnos al amor, es imprescindible  no dejar de mencionar, al primer amor.  Se ha  escrito  mucho sobre él, “Siempre se  vuelve al primer amor” como  la canción de  Volver de  Carlos Gardel, la letra de  esta canción  lo dice  todo sobre el tema. El reencuentro con el  primer amor, que por mil asuntos,  circunstancias, decisiones, equivocaciones, no pudo ser, se percibe como ideal y muchas veces se quiere regresar a él. Es regresar a los primeros años de juventud, donde todo se vivía con mayor intensidad, aún habitaban pocos recuerdos y sí muchos sueños, proyectos e ilusiones. Se percibía la vida con más inocencia, transparencia, todo más puro… Es una huida hacia atrás, donde fue la primera vez de muchas cosas, primer beso, primeras caricias… Es un reencontrarse con uno mismo con quien era y conectarlo con quién es hoy.  Ese primer amor que empujaba a hacer hazañas, locuras que  salían de  muy dentro. ¿Qué se siente tras tantos años? Una  pareja de chiflados, medio cuerdos, un deseo de llenar huecos de soledades que aún sienten vacíos, a pesar de buenas o no tan buenas profesiones, o de tener parcelas sentimentales ¿cubiertas?. Un impulso  mitad adolescente de no crecer y de salvarse de esta vida,  con  el cruce del primer amor,  volverse a enamorar igual o más, que entonces y de  la misma persona , a pesar de que los años  nos han llenado de heridas,  de ya no ser los mismos. Tal vez una idealización de un amor ya sea porque se siente realmente o porque se necesita sentirlo.

Con frecuencia se identifica amor con felicidad, y no es así. El amor eterno no es una dicha eterna, pero permite engrandecer las alegrías y la belleza, y suaviza las tristezas. ¿Quiénes  “soportarían ” un amor eterno?; lo que resulta muy difícil, duro y doloroso de poder soportar es carecer, bien porque se prive o por ausencia, el  vivir sin amor o sin la persona que amas.

Y la felicidad…, en la cultura judeocristiana, se define esta vida como “un valle de lágrimas”,  donde no  está permitido ser felices, porque siempre  llegará un castigo … Se viene al mundo a sufrir, llegando a crearse un sentimiento de culpa   por ser feliz.

Lo cierto es que el sufrimiento…puede ser nuestra opción emocional de largo plazo, porque ya pocas cosas pueden empeorar y porque siempre hay un placer morboso, doloroso y mezquino en sufrir.  Además es cómodo. No tenemos que hacer nada para alcanzarlo. La felicidad, en cambio, requiere un aprendizaje y luego trabajo personal.

La felicidad es lo que sucede cuando vencemos al miedo. Fernando de las Fuentes (buzon@cronica.com.mx):

Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías, mientras aguardan la gran felicidad. Pearl Buck

La vida es un sueño; el despertar es lo que nos mata. Virginia Wolf.

Si nada puede salvarnos de la muerte, al menos que el amor, pueda salvarnos de la vida. Pablo Neruda.

Cuando se  habla con sinceridad sobre el amor con parejas que mantiene una relación sólida, sorprende que algunas de ellas  suelten comentarios del tipo: “Todos nos equivocamos al elegir”, “Vivo una vida cómoda y sin complicaciones, pero no hay amor”, “Hay que apechugar, resignarse, con los caminos elegidos”,  “Me da miedo empezar una nueva vida, nada garantiza que otra vida vaya a ser mejor”, “Aunque no estoy enamorado, ni soy feliz, no quiero estar solo”. Sorprende, desmoraliza, decepciona descubrir la cantidad de personas que arrastran una carencia afectiva, tras un juego disimulado  o simulado de un amor aparente.

El aceptar vivir arrastrando esa carencia afectiva, es como quien tiene que asimilar una cojera, al principio cuesta el renunciar a saltar, a correr…, adaptarse a un dolor, pero finalmente se termina sometiendo y aprendiendo a vivir de otra forma, tan solo en algunos momentos cuando se cruzan dos personas que se besan, se cogen de la mano…, gente brincando y dando saltos,… , es cuando la carencia afectiva, la cojera grita y se siente durante unos instantes, un dolor punzante, que muchas veces arranca unas lágrimas.

Hay mucha gente que duerme con quien no sueña. Eloy Cánovas.

El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males. Leonard Cohen.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Cara de san Pablo a los Corintios (13:1)

Quien no ha sentido alguna vez ante un cuadro, una música, una película, un poema o un paisaje que alcanzan  a emocionarnos, o tan solo cuando se contempla absorto al mar, quien no sentido alguna vez ante esos momentos tan especiales, tan bellos, de repente un halo de tristeza que todo lo empaña, abrigarse sin abrigo de la ausencia, el vacío de no poder compartirlo con quien se ama o no tener a nadie a quien amar.

Al igual que  existen delfines rosas en el río del Amazonas, hay casos raros, sorprendentes y hermosos de amor eterno.

“Si algo he aprendido es que se puede huir de todo menos de lo que se pierde” (Marwan)

 

Hay  amores que duran siempre, aunque excepcionales pero sin dejar de ser reales. Historias de amor que  se sienten, se transmiten, y lo respiran todo el que se cruza con ellos, aunque no quieras mirar, ni verlo, se palpa porque no se finge.

¿No sé si yo voy contigo, o vas tú conmigo? Alban Berg

A veces, los demás, ni si quiera la mayoría, tienden a valorar y guardar como un tesoro, el haber vivido un amor de novela, donde refugiarse, y no olvidar el sentir que es amar y ser amado.

El amor es efímero, para unos pocos eterno y cuanto más imposible, más doloroso e imperecedero.

Los amores verdaderos, que se pierden por un si…, o por una equivocación, o por inmadurez, o por el destino, o por una disincronía…nunca se superan y eso les convierte en inmortales.

 

 

*Jane Auste (1775-1817), escritora británica, autora entre otras obras, de “Orgullo y perjuicio”.

**Charlotte Brônte (1816-1855), escritora británica, autora entre otras obras, de “Jane Eyre”.

*** “Amor bajo el espino blanco”  (China) (2010) (Zhang Yimo)

**** “Antes del amanaecer” (1995), “Antes del atardecer” (2004) y “Antes del anochecer” (2013) (Richard Linklater,) (EEUU)

 

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About Azul, verde y a veces gris

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciada en Criminología por la Universidad Europea de Madrid. Máster en Perturbaciones de Audición y Lenguaje por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesora de Educación Secundaria en Comunidad de Madrid. Jefa del departamento de Orientación en un instituto público de Madrid. Coautora del libro "Películas para trabajar en el aula" (2012). Autora del libro "Educando con cine" (2017)
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