El Museo del Romanticismo

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El Museo del Romanticismo

 

 

Madrid está lleno de  museos muy diversos , muy interesantes, majestuosos y muy  valiosos, pero siento un especial cariño por el Museo del Romanticismo, que no es ni el más interesante, ni el más majestuoso,  ni el más valioso. Lo descubrí hace muchos años, entonces se denominaba el Museo Romántico, en aquella primera visita, yo estaba  impregnada y fascinada por este movimiento literario. Lo que más me  impresionó fue  encontrar dentro de  una vitrina, dos pistolas, no se sabía, ni se sabe con cuál de ellas, se suicidó Larra. En aquel primer encuentro descubrí  un museo no muy cuidado, misterioso, con mucho encanto y apenas conocido, que  incluso, durante un largo tiempo se estuvo  planteando cerrarlo.

 

El Museo con los años se le ha reformado y se le ha dado un nuevo impulso, se halla en la calle San Mateo, nº 13, en un antiguo palacio del s.XVIII , que perteneció al Marqués de Matallana. En 1920 lo alquiló el II Marqués de Vega-Inclán y. en 1924 se abre como Museo Romántico, pasando a ser  del Estado en 1927. El Museo fue de gran interés para los intelectuales de principios del s. XX, muestra de ello, es que fue nombrando como director del mismo a Rafael Alberti.

En el Museo del Romanticismo,   se pueden encontrar obras de Goya, como el cuadro de san Gregorio Magno situado en la sala del Oratorio; también hay lienzos de Madrazo como el retrato de Isabel II, y de otros artistas como Esquivel con su retrato de Zorrilla, Eugenio Lucas y Padilla, Lameyer y de los hermanos Becquer; así como la escultura del marques de Benlliure

Una sala de las más apreciadas es la del Salón de Baile, con un techo que representa la “Alegoría a la Aurora”, destacando sobre todo  el arpa, muy típica de la época, y el piano (uno de los 15 que tiene el museo) que fue construido para la reina Isabel II. Otra sala de las que más gusta a los visitantes es la del Comedor, con la gran mesa preparada para comer o cenar, como si siguiera habitado,  con su cristalería, cubertería, vajilla todo ellos cuidado al detalle y de estilo francés.

También se puede ver en uno de sus pasillos,  un retrete al uso, a modo de sillón.

 

Resulta interesante  apreciar la diferencia que existia entre los dormitorios femeninos y masculinos, reflejo de los distintos roles que tenían los hombre y mujeres en ese siglo, En la alcoba para las mujeres se encuentran además de una cuna de nogal y una cama con dosel, una  cómoda que perteneció a la poeta del Romanticismo, Carolina Coronado. Dentro de las salas femeninas estría el cuarto de costura…, mientras que

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dentro de las salas masculinas se encuebtran el despacho o la sala del fumador…

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Otro lugar atractivo es la  Estufa, muy  de moda en aquel tiempo,  que era  un invernadero con plantas y cuanto más exóticas mejor. Actualmente hay dos vitrinas con objetos de la  Real Fábrica de La Granja (Segovia ).

 

Una de mis salas preferidas es la Sala de Juego de Niños, con sus muñecas, un carruaje del tamaño de  un infante, la colección de soldados,  la casa de muñecas y un convento en miniatura con sus de monjitas dentro, además cuenta con otros variados  juegos y juguetes. Las paredes que rodean este cuarto lucen distintos retratos de niños, sobre una pared pintada de un color más vivo. Sin duda podría ser el cuarto más alegre del museo, a no ser por  la escultura en mármol blanco impoluto, de un infante muerto (posiblemente representa a María Cristina de Bobón, hija de Isabel II), que pone la nota triste de una realidad trágica, que nos recuerda el elevado número de mortandad infantil que sucedía en el siglo XlX.

 

Ciertamente, la sala que mejor representa el Romanticismo es “El Gabinete de Larra”. Larra, o “Fígaro” o “El pobrecito hablador”  reconocido  como el mejor escritor y periodista romántico de España.  En esta sala hay recortes de prensa de sus artículos, tarjetas de visitas, la pistola  con la que se suicidó a los 27 años. En 2010, uno de sus descendientes, Jesús Miranda de Larra, donó varios objetos de su célebre antepasado, como una de sus levitas y  un mechón de su cabello. Precisamente en el retrato de Larra de Gutierrez de la Vega y Bocanegra,  que hay en este Gabinete, aparece el escritor retratado con su  levita; junto a este cuadro se halla representada, su gran amor, Dolores de Armijo. Hay otros cuadros de otros escritores emblemáticos del Romanticismo como “Gustavo Adolfo Becquer en su lecho de muerte” y un retrato de Zorrilla, junto con algunas de sus cosas. No hay que pasar por alto, que también dentro de esta cuarto que hay dos lienzos que critican la asociación de Romanticismo con el suicidio y la muerte, muestra de ello son los cuadros de “Sátira del suicidio romántico” de y de Lucas Velázquez  y “Sátira al suicidio por amor” ambos de Leonardo Alenza

 

Dentro las paredes del museo, se respira el vivir de otro siglo, donde resuena escritos de Larra,de Becquer, de Rosalía de Castro  y de Espronceda.

 

“Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, cómo una pesadilla abrumadora y violenta” (Larra)

“Se necesita muy poco arte y muy poca habilidad cuando solo se trata de entretener la malignidad pública” Larra

“ El amor es un rayo de luna” Becquer

“ Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía” Becquer

“El alma que puede hablar con los ojos también puede besar con la mirada” Becquer.

“Mi cerebro es el caos, mis ojos la destrucción, mi esencia la nada” Becquer.

“No subas tan alto, pensamiento loco, que el que más alto sube más hondo cae.” R de Castro.

Es feliz el que soñando, muere. Desgraciado el que muera sin soñar.” R de Castro.

 

“La luna en mar riela,

en la lona gime el viento,

y alza en blanco movimiento

olas de plata y azul” Espronceda

LA finalizar el recorrido hay una reproducción del museo, en pequeño tamaño, donde dentro de cada ventana, hay un holograma que representa la que fuera la vida cotidiana de los habitantes del palacio.

Además de la tienda, el museo dispone de una coqueta cafetería con mesas camillas, lámparas de araña, paredes de estuco, donde se pude disfrutar de riquísimas tartas y otros dulces, tanto dentro, como en la terraza del jardín…

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No se puede ir, sin adentrarse en  su recoleto y apacible jardín, un regalo de paz, tranquilidad dentro de un ajetreado y siempre con prisas, Madrid.

“El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio: Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón una cineraria de una esperanza o de un deseo” Mariano José de Larra.

 

 

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About Azul, verde y a veces gris

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciada en Criminología por la Universidad Europea de Madrid. Máster en Perturbaciones de Audición y Lenguaje por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesora de Educación Secundaria en Comunidad de Madrid. Jefa del departamento de Orientación en un instituto público de Madrid. Coautora del libro "Películas para trabajar en el aula" (2012). Autora del libro "Educando con cine" (2017)
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2 Responses to El Museo del Romanticismo

  1. ¡Una maravilla!, Fabiola. De una exquisitez abismal…(tu relato). El museo ni sabía de su existencia…/gracias.
    Pienso visitarlo…
    Saludos…!
    Lucio.

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